APOSTILLAS -13-: Diálogo de sobremesa poli-filosófico entre dos maestras

Federico Sánchez (FS Fedor)

(Necesaria nota preliminar: A partir de hoy esta columna sólo se denominará Apostillas -glosas, notas, acotaciones, informes-, y no Apostillas Deductivas, como se inició. Hay dos razones. 1. A veces no deduzco nada de algunos de los escritos ya publicados. 2. Otras tantas escribo crónicas, narraciones y descripciones, y de vez en cuando versos, que no conllevan hacer ninguna deducción. En todo caso que cada lector concluya la suya, si así lo profiere)

La maestra Lusy y su madre, Doña Ana, también instructora de un colegio, se enfrascan en un diálogo, a veces monótono, a veces en un mono tema, a veces variados, sobre tendencias de las modas, sobre el fundamentalismo artístico, o religioso, también político, y el oportunismo barato que a veces reina en el medio, en este mundo intransigente. Pero, luego de un silencio estratégico, caen en la filosofía. Veamos:

L. -Le aseguro que ahora sí no logro interpretarla, doña Ana (Lusy la encasilla, sugiriéndole volver a su creatividad de sus tiempos juveniles). -Creo que usted debe escribir un libro de política o de filosofía, no sé, y decirle al mundo lo que siente. El silencio, a veces, es peor que la palabra, aunque como dice el dicho, en boca callada no entran moscas.

DA. -Prefiero una novela, y así descargar todas mis emociones pasajeras, y entre relato y relato, entre anécdota y anécdota, entre crónica y crónica, y con unos personajes sui generis, decirle a ese mundo que la verdad duele, a veces. Sería mi forma de filosofar y de hacer silencio.

L. -O política.

DA. -O política, sí.

L -Pero según usted, Mamá, tanto la política como la filosofía son especulativas, sus razonamientos son productos de la circunstancia, de las ideologías y del oportunismo.

DA. -Es cierto. Pero la filosofía puede ser mentira y a la vez crear una utopía que el tiempo podría convertirla en una realidad concreta, para bien o para mal de la humanidad, que es, en última instancia, el blanco donde siempre cae el dardo punitivo.

L. -No la entiendo.

DA. -Entonces no te amargues la vida; sigue siendo feliz.

L. -La he oído hablar de la filosofía como algo útil a la sociedad y ahora usted en pocas palabras me dice que me quede ignorante, en silencio.

DA. -Velo por tu salud, hija mía. Es mejor que pertenezca a la multitud ignara, sana, y seas feliz, contribuyendo con el silencio.

L. -Estoy sana. Y no quiero hacer silencio.

DA. -El silencio es oro, Lusy. Es mejor así, a veces.

L. -Y todos esos filósofos que han existido ¿no han valido la pena?

DA. -A veces sí, a veces no. En el mundo hay tantas corrientes filosóficas como ideologías, todas con pretensiones universales de poseer la verdad, como si la filosofía fuera una ciencia, y no es más que una especuladora de la verdad.

L. -La verdad sea dicha, dijo Jesús, y serás libre.

DA. -La verdad es relativa, Lusy, depende de los intereses particulares. La filosofía a veces aclara esos intereses para bien, pero a veces los empaña, para mal. Como en el socialismo real, que es el impuesto en la ex-URSS, y no es el mismo idealizado por sus fundadores. Es una aberración. Y hasta en este sistema en que vivimos sucede, pues algunos distorsionan sus principios humanos y se vuelven inhumanos, especulativos; sobre todo financieros. Asimismo ocurre en la filosofía. Aunque te confieso que no se trata de la filosofía per se.

L. -¿No?

DA. -Sino del filósofo, o sea del hombre. Imagínate a un Platón tratando de descubrir la verdad en una caverna, oscura, tenebrosa, llena de sombras, como si fueran recuerdos del pasado. Y de repente salen volando, como si fueran murciélagos, difíciles de atrapar. Entonces si no son sujetados, ¿cómo se sabe la verdad?

L. -Y qué me dice de Aristóteles, ¿eh?

DA. -Con el estagirita se inició el pensamiento racional. No cubierto por sombras como su antecesor. Aristóteles dio la clave para comprender el pensamiento como algo lógico, y con lógica la verdad, pero esta verdad se ha querido buscarla en decenas de corrientes filosóficas que confunden a una, y se funden en ideologías, que como prácticas sociales son una actitud, un deseo, una necesidad, por lo tanto no es real, es ideal.

L. -Explíquese mejor.

DA. -Te dije que seas feliz y hagas silencio.

L. -Madre, no quiero ser feliz si he de quedarme ignorante. Además el silencio me espanta. Así no quiero ser feliz.

DA. -El silencio es oro.

L. -No quiero ser rica, sino feliz.

DA. -Feliz e indocumentada, como García Márquez.

L. -“Al fin y al cabo” es mi decisión y no de Gabo. Y toda decisión es libertad.

DA. -¿Lo ves?, ya estás filosofando.

L. -Lo sé, pero sígame contando.

DA -Te cuento, pero después no me acuses de deshacer tu felicidad.

L. -Paso, pues.

DA. -Después que Aristóteles planteó buscar la verdad por medios lógicos, se han inventado muchos métodos para conseguirla. El Nazareno propuso asaltar el cielo para ser libre sólo con la fe. Pero uno de sus discípulos, de nombre Tomás, quiso aguarle la fiesta y le dijo “Ver para creer”, y después seré libre. Creo que ese santo Tomás fue el primer “positivista” que ha dado la historia, y no el francés Augusto Comte, a quien se le atribuye la creación de ese método de buscar la verdad, y que aquí, en el país, Hostos quiso imponer como esperanto filosófico, como método educativo, instruyendo a la maestra y poetisa Salomé en ese sentido, y quiso imponer su teoría como infinita, indeterminada, la famosa aporía dialéctica de Anaximandro, el filósofo griego que explicaba el origen de las cosas a partir de las contradicciones de las mismas, o más bien de la antonomasia, de lo contrario, o sea, si existe el frío, también habrá lo caliente, si hay cielo, en consecuencia tiene que haber tierra. Y para Hostos su teoría educativa a partir de la teoría positiva era, debía ser permanente, eterno, pero producto de la realidad, que es donde aterriza, pero sin dejarle plena libertad al hombre de elegir a partir de su propia experiencia. Entonces Hostos, siguiendo a Augusto Comte se aferró a la tierra para explicar su teoría educativa.

L. -Vuelva y explíquese.

DA. -Comte decía que le mostraran las pruebas para convencerse. Decía algo así como “Algo es cierto sólo si se puede probar”. Como ves, eso ya lo había dicho el apóstol Santo Tomás, 18 siglos atrás. “Ver para creer”.

L. -¡Ah!, ya entiendo.

DA. -Aunque el otro Tomás, el de Aquino, pudo reivindicar a Jesús y ya tú ves, la fe en este mundo sigue moviendo montañas. Y el cristianismo de nuevo cuño, pragmático, en vez de tomar por asalto el cielo, se aferró al poder terrenal, y es la ideología religiosa que predomina en media humanidad. Nietzsche ha sido claro en eso. No hay Presidente de un Estado, ni Estado Papal que no sea cristiano, todos convertidos en superhombres, dominando en la tierra antes de subir al cielo. Salvo el medio y lejano Oriente, donde predominan el fundamentalismo islámico y la filosofía budista.

L. -¿y el budismo no es una religión?

DA. -Más que eso. Es una filosofía de la religión. Es como un círculo vicioso para calmar el karma, sujetándose a las causas primeras, que a veces dicen surgen de la nada, como si de la nada se pudiera sacar nada. La causa primera no puede ser la nada, debe ser algo concreto; es como decir una causa primera no causada, o sea surgida de la nada; pero eso es harina de otro costar. Antes que nada sigamos con todo este círculo vicioso y los…

L. -A propósito y antes que se me olvide, usted varias veces ha mencionado un círculo que encierra toda la filosofía moderna. Y menciona el “Círculo de los Federico”.

DA. -También le llamo el “Cuadrivio filosófico” o la “Fórmula F4”. Se trata de Federico Hegel, Federico Engels, Federico Nietzsche y Fedor Dostoievski.

L. -Y a Federico Barbarroja no lo incluye, para que así complete un quintrivio.

DA. -¡Qué chistosa!

L. -A veces me extremo y en eso soy buena. Modestia aparte.

DA. -Ya lo creo. A lo mejor si Barbarroja no se hubiera ahogado durante la Tercera Cruzada, le hubiera dado tiempo a filosofar, en vez de ponerse a guerrear, que era su forma de hacer filosofía.

L. -¿Filosofía haciendo la guerra?

DA. -SÍ, por otro medio; la filosofía del poder. Pero su asfixia por inmersión se lo impidió.

L. -¡Pobrecito!, ¿tan mal le fue? Supongo que Dios lo acogió en su Santo Seno, aún estuviera cruzado por el agua.

DA. -Puso su barba en remojo, y aún está llena de mojos.

L. -¡Ah!, pero usted también chistea, ¿no?

DA. -A veces.

L. -Y a veces lo logra.

DA. -Según como esté mi buen humor.

L. -O su mal humor.

DA. -Sí, mi buen o mi mal humor. El humor interno es parte de la personalidad o la singularidad de cada persona; de su comportamiento. Pero mejor dejemos a Freud de un lado y sigamos con lo anterior, antes de que se nos crucen los caminos con ideas ininteligibles del psicoanálisis, porque sería un martirio tener que hablar de la Gestalt como sistema educativo y su parangón con la geometría euclideseana, y también del Conductismo y el Behaviorismo introspectivo y demás yerbas aromáticas. Tan sólo pensarlo me da náuseas. Imagínate esa mezcolanza, si ya estamos cruzadas por la filosofía….

L. -O ahogadas en la mar oceánica…..

DA. -Como quieras, sería un martirio.

L. -Prosiga.

DA. -El Primer Federico, o sea Hegel, retoma a Heráclito (nunca habló de Anaximandro y sus aporías) y replantea que la fuerza que mueve el mundo es la dialéctica, es su palanca, y es el mejor método de hallar la verdad, pero él trata de encontrarla en las ideas. Craso error; sin querer volvió a Platón.

L. -¿Como Platón y sus cavernas oscuras?

DA. -Como Platón y sus cavernas oscuras. Veo que no quieres ser feliz.

L. -Así es.

DA. -Y es así que Hegel piensa que primero están las ideas y luego las cosas. Es entonces que el dueto filosófico compuesto por Carlos Marx y Federico Engels le aguan la fiesta, y le responden que es al revés, “que el ser social”, o sea, la sociedad, las cosas, la naturaleza, “determina la conciencia social”, o sea, las ideas, el pensamiento.

L. -Es todo un rompe cabeza.

DA. -Principalmente cuando la ponen “bocabajo”.

L. -Pero veo que en ese Cuadrivio mencionó un quinto.

-Hablo de Cuadrivio sólo por sus nombres, no porque fueran los más importantes o los únicos. La importancia de Engels fue tratar de demostrar que el hombre se desarrolló en sociedad, pasando de la tribu a la familia, sólo a través del trabajo sistemático, metódico, y se irguió, homo erectus, y su pensamiento adquirió lógica en la medida que iba integrándose en las relaciones de producción, en el manualismo, y así podía tener una mejor visión de las cosas, ver en lontananzas, y volcar y redefinir las ideas hacia las cosas, sus significados concretos, después que las recibió de ellas. ¿Comprendes?

L. -Trato, trato. Y de Carlos Marx, ¿qué?

DA. -Carlitos fundó una teoría política, convertida en fantasma, basada en el materialismo histórico, para sustituir al incipiente capitalismo, y crear una sociedad más justa. La equidad al servicio de la humanidad; el llamado “Socialismo ideal”.

L. -¡Ah!, ahí entran los socialistas.

DA. -Sí. En principio una utopía que venía de lejos, que aún no cuajaba, desde Tomás Moro……..

L. -¿Otro Tomás?

DA. -Otro Tomás.

L. -Por lo que veo los Tomás y los Federico quieren alzarse con la historia.

DA. -¿Preguntas o es otro chiste?

L. -Prosiga y no me haga caso.

DA. -Después que Marx toma y plantea sus principios, otros políticos, que no filósofos, lo echaron a perder y la “Glasnost” (o sea, el deshielo político, la pluralidad de ideas) y la “Perestroika” (quiero decir, la democratización de la economía, la libertad de empresa) son la consecuencia, y el derribo del Muro de Berlín, ese gigante de hierro con pies de barro, es el símbolo social más categórico, el estigma de un antes y un después de un sistema político-económico.

L. -Pobrecito Marx, debe estar removiendo sus huesitos darwinianos en su catafalco socialista.

DA. -Eres buena humorista, ¿lo sabías?.

L. -Más o menos. Me gustaría que Ita estuviera aquí para que se convenza. Dice que hago chiste de mal gusto.

DA. -Para los gustos se hicieron los colores y los chistes.

L. -Y usted tiene buen gusto.

DA. -Ya lo creo.

L. -Aunque Alicita, su Ita querida, sólo lo hace para molestarme; sin malicia, claro.

DA. -Así es, hija mía, sin malicia.

L. -Prosiga.

DA. -Pero Marx cometió un error. Podríamos decir, si se quiere, un sofisma, lo que no lo invalida como filósofo.

L. -Explíquese.

DA. -Dijo que “La lucha de clases era el motor de la historia”. Y la misma historia ha demostrado que no es así; si no cómo se explica que en una revolución, por ejemplo la “Francesa”, o la de “Abril”, en Santo Domingo, se unan todas las clases sociales en un solo cuerpo compacto para defender un ideal, como la libertad, en la primera, y la Patria y su Constitución, en la segunda.

L. -No sé qué responderle.

DA. -Mejor sigue siendo feliz, y no sigas angustiada como yo. Recuerda que el próximo mes de octubre cumple tus primeros 28 años de existencia.

L. -No quiero. Y una cosa nada tiene que ver con la otra. Dígame, y qué tienen que ver los otros dos Federico.

DA. -Como te dije, Nietzsche trató de demostrar que la verdad estaba “Más allá del bien y del mal.”

L. -¿Dónde?

DA. -No quieras saberlo; hoy es domingo y aún es muy temprano.

L. -Dígame y olvídese del día y de la hora.

DA. -En el “Anticristo”.

L. -¿En Satanás, en ese íncubo?

DA. -Con todo y sus súcubos.

L. -¿Sí?

DA. -No. También sé hacer mis chistes, ¿lo sabías?

L. -Buena onda.

DA. -Para él, el Anticristo es el anticristiano, o sea, el que no es religioso y no cree en Dios, como esos que creen a pies juntilla, sólo por la fe. En boca de unos de sus personajes, el archifamoso Zaratustra, Nietzsche dijo algo parecido a esto: mantente fiel a la tierra con toda la fuerza de tu virtud; porque el espíritu se ha perdido un tanto; quédate en la tierra para que tenga sentido, un sentido humano… Más o menos fue lo que dijo. ¿Entiendes?

L. -No entiendo mucho. Creo que preferiré ser feliz, al menos unos minutos. Y de Fedor, ¿qué me dice…cuál es su filosofía?

DA. -La filosofía de la vida, que hay que vivirla, aún a fuerzas de “Crimen y castigo”. Es su filosofía, que está expresada a través de sus novelas, de sus personajes y sus caracteres psico-sociológicos, como símil, como reproducción, como facsímil, como

retrograbado fotográfico de la sociedad que le tocó vivir. Y ahora yo quiero vivir la mía y tomarme este cafecito, caliente, antes que termine de enfriarse. ¡Qué digo enfriarse, si ya está helado!, y pensar en el día de hoy, que presiento se hará largo con tantos quehaceres.

L. -No piense mucho para que no se maltrate la existencia.

DA. -Si no pienso no existo. O Descartes me mataría y yo dejaría de existir.

L. -Pues piense y viva y que su existencia sea eterna.

DA. -Camus o Sartre podrían ayudarme en mi existencial vida.

L. -¿Sartre, el existencialista? Explíquese.

DA. -Para Sartre “el existencialismo es un humanismo”, así que sed humana y existe. Y mejor dejémoslo así; no quiero que a Kierkegaard se le remuevan sus huesitos existenciales en su tumba al escuchar que Sartre le tomó su teoría por los cuernos. Mejor cambiemos de tema, es un “imperativo categórico”, al decir de Kant; sería poco ético.

L. -Creo que está siendo más moralista de la cuenta. ¿Qué es eso de imperativo categórico?

DA. -Okey, te saco la cuenta. Kant dice “Obra de tal manera que tu conducta pueda ser norma universal”. Y debería ser así. Hay que buscar un imperativo categórico para salvar esta nación de la debacle existencial, de la corrupción rampante que nos arropa por todos los lados, desde todos los frentes y sectores, desde todos grupos y clases sociales; todos gritan al unísono el mismo eslogan “las clases unidas jamás serán vencidas”. Todas en un mismo propósito, una comunidad de intereses, “Unidad y lucha de contrarios”, pero sobretodo unidad en hacernos ricos de la noche a la mañana sin jugar a la lotería, apostando a la suerte. El vaticinio de Marx, de que las clases no se suicidan, se fue al carajo.

L. -Usted no tiene remedio, ya entró de nuevo en la política.

DA. -Filosofía y política van de las manos, hija mía. Es un imperativo categórico. Y La primera intenta corregir los entuertos de la segunda, que muchos baches y gazapos históricos cuentan en su haber, y en la historia, el Führer Hitler y el Duce Mussolini y el Premier camarada Stalin y el Jefe Trujillo y otros de menor cuantía, aun asumiendo un rol de demócratas, han sabido cómo contarla. En este sentido la política es sojuzgamiento, a veces. La filosofía es la búsqueda de la libertad, por otro medio, sin que se justifique el fin.

L. -Amén. DA. -¿Amén?

L. -Sí, amén.

DA. -Bueno, pues amén.

El autor es periodista, publicista, cineasta, catedrático, escritor -poeta, narrador, dramaturgo, ensayista-.

E-Mail: anthoniofederico9@gmail.com.

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