Obispo de SFM dice que esta sociedad es un desastre y que esto debe cambiar

Santo Domingo.- El obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís, monseñor Fausto Ramón Mejía Vallejo, expresó ayer que la sociedad dominicana “es un desastre”, y en tono enfático dijo: “Esto tiene que cambiar”.

Sostuvo que en el mismo Estado se ha llegado a una especie de normalidad de la corrupción y a tomar lo que no le corresponde.

“Si se roba tanto, aunque no se pueda probar muchas veces, entonces los que están abajo dicen pero si fulanito coge, por qué yo no lo puedo hacer”, expresó el prelado.

Al participar en el Desayuno de Listín Diario,  el rector de la Universidad Católica Nordestana (UCNE) precisó que parece que la justicia solamente se imparte a la gente más humilde y más sencilla, porque a los que se roban medio Estado no les pasa nada.

No obstante, afirmó que es optimista y cree que se debe seguir sembrando. Resaltó que esa academia está en un relanzamiento para de esa forma contribuir, porque están en un buen momento.

Mejía Vallejo apunta que hay una conciencia en la población, y evalúa que el movimiento Marcha Verde es una muestra, al igual que lo fue el movimiento que se formó para reclamar el 4% del producto interno bruto para la educación. Empero, observa que la Marcha Verde agrupa a “mansos y cimarrones”.

“Hay una conciencia grande en la sociedad, y una demanda por supuesto, en la que caemos en la cuenta de que así no podemos continuar”, expresó Mejía Vallejo.

Involución de valores

El obispo percibe que en el país hay una involución de los valores.  Dice que aunque los valores no se enseñan, sino que se muestran, hay que insistir en el ámbito donde la persona se mueve.

Está convencido de que en cualquier institución, incluso la familia, que define la más importante, la cabeza es que “marca el compás”.

“En la familia, el papá y la mamá son los que marcan el compás, en la universidad tiene que ser el rector, en la diócesis, el obispo; en la parroquia, el párroco; en el Estado tienen que ser el Presidente y los funcionarios, entonces, ahí tenemos problemas y dificultades cuando la cabeza no marque el compás, el ritmo, no mandan mensaje claro, viene toda la distorsión”, indicó monseñor Mejía.

Puntualizó que en una familia los niños hacen lo que ven hacer a sus padres, por lo que “si los papás no son triunfadores, que beben ron o no llevan una vida sana, ¿qué mensaje le estarán enviando a los hijos?”.

Sostuvo que la misma educación está maleada y dice que siempre dice que le da pena los profesores de escuela pública y liceos, porque esos niños provienen de familias donde se han perdido los valores.

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