El ministro de Hacienda y Economía expuso ante empresarios de Santiago los riesgos de un entorno internacional cambiante y sostiene que la economía dominicana conserva su crecimiento y estabilidad, aunque enfrenta una presión fiscal creciente
Santiago. – La rápida variación de los precios internacionales, especialmente la del diésel, está encareciendo la protección que el Gobierno ofrece a los consumidores dominicanos. El ministro de Hacienda y Economía, Magín J. Díaz, advirtió ante la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (ACIS) que, de mantenerse el conflicto en el medio oriente, el subsidio a los combustibles podría alcanzar los RD$50,000 millones este año, muy por encima de lo previsto en el presupuesto gubernamental.
Al presentar la conferencia Retos y Oportunidades de la Economía Dominicana desarrollada por el 65 aniversario de la ACIS, Díaz explicó que el riesgo no se mide únicamente por el precio del barril de petróleo. Según los datos expuestos, el crudo WTI se encontraba un 68 % por encima de su nivel de comienzos de año, mientras que el precio del diésel había aumentado un 130 % en el mismo periodo. Esa diferencia ayuda a explicar por qué el costo fiscal puede subir incluso cuando el movimiento del petróleo, por sí solo, no parece justificarlo.
Para la semana del 26 de septiembre al 2 de octubre, el Gobierno estimó un subsidio cercano a los RD$ 1,800 millones, y situó el acumulado a la fecha en RD$36,000 millones. Tanto el gasoil regular como el óptimo reciben un subsidio superior a RD$100 por galón, equivalente al 40 % y al 45 % de sus respectivos precios al consumidor.
El ministro enmarcó esa presión en una coyuntura internacional que puede cambiar con rapidez, y sin previo aviso. A las alzas de los precios de la energía y los fertilizantes se suman los aranceles estadounidenses, las altas tasas de interés en Estados Unidos y el costo de contratar financiamiento externo.
Díaz planteó, además, un problema distributivo en los subsidios generalizados: los hogares de mayores ingresos captan una proporción considerable de esos beneficios porque consumen más en términos absolutos. Según las estimaciones presentadas, el 20 % más rico recibe entre el 37 % y el 77 % de los recursos de los principales subsidios de ese tipo. Ante ese contexto, defendió una mejor focalización que favorezca las transferencias a los hogares pobres.
Crecimiento y cuentas públicas
Pese al persistente choque externo, el ministro sostuvo que la actividad económica dominicana demuestra resiliencia y mantiene capacidad de crecimiento. La economía acumuló una expansión de 4.5 % entre enero y julio, y se anticipa para agosto un crecimiento mensual en el entorno del 4 %.
Díaz destacó otros indicadores de respaldo: reservas internacionales por US$15,400 millones, remesas que promedian más de US$1,000 millones mensuales, exportaciones totales con un crecimiento de 11.4 % y una inversión extranjera directa cercana a US$3,300 millones en el primer semestre del año en curso. En cuanto a los precios internos, situó la inflación interanual de agosto en 5.13 % y la subyacente en 4.76 %.
El déficit fiscal se acumuló RD$165,000 millones al mes agosto, equivalente al 1.9 % del producto interno bruto. Recordó que el presupuesto reformulado contempla un déficit de RD$280,575 millones, o 3.2 % del PIB. Al mismo tiempo, el gasto de capital creció 34.4 % con respecto a agosto 2025, con una ejecución del 56 % de lo presupuestado frente al 45 % que se había registrado en igual período del año pasado.
El desafío inmediato, según el enfoque expuesto por Díaz, consiste en amortiguar el aumento de los precios internacionales sin comprometer la estabilidad fiscal ni frenar la inversión pública. Más allá de esta coyuntura, identificó la productividad como la condición necesaria para sostener el crecimiento en la próxima década. Para elevarla, señaló dos tareas vinculadas: reducir la pobreza infantil y mejorar los resultados educativos.–
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