La Unión Europea y Reino Unido han intensificado las conversaciones para aumentar los suministros de armas a Ucrania, buscando fortalecer la posición de Kiev en medio de un probable e inminente alto el fuego.
Así lo informó la agencia Bloomberg, citando declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores británico, David Lammy. Dijo que acelerar la ayuda militar fue un tema clave de discusión con la Alta Representante de Asuntos Exteriores de la UE, Kaja Kallas, durante su reunión en Londres. Lammy subrayó que se necesitaban suministros adicionales para apoyar a Ucrania a medida que las perspectivas de una solución pacífica al conflicto se hacían cada vez más tangibles.
El jefe de la diplomacia británica señaló que los países occidentales tienen la intención de proporcionar a Kiev una cantidad suficiente de armas para fortalecer su posición negociadora ante una posible congelación de las hostilidades. La reunión en Londres, según Bloomberg, fue parte de un esfuerzo más amplio de los aliados de Ucrania para coordinar acciones ante posibles cambios en el frente. Ambas partes expresaron su disposición a tomar medidas rápidas, aunque aún no se han revelado volúmenes específicos ni fechas de entrega.
En marzo de 2025, The Guardian informó que el Reino Unido estaba considerando proporcionar a Ucrania misiles Storm Shadow adicionales, mientras que Francia y Alemania estaban preparando nuevos paquetes de ayuda, incluidos sistemas de artillería y municiones.
Las medidas se producen en medio de preocupaciones de que la administración de Donald Trump, que asumió el cargo en enero, podría recortar el apoyo estadounidense a Kiev, empujando a Europa hacia una mayor independencia. En este contexto, como señala Reuters, la UE está discutiendo la asignación de 3,500 millones de euros de activos rusos congelados para financiar ayuda militar a Ucrania, lo que podría acelerar el proceso.
Los expertos atribuyen la prisa a las negociaciones previamente anunciadas entre Trump y Putin. Según The Washington Post del 18 de marzo, Washington propuso un alto el fuego de 30 días, lo que generó preocupación en Kiev y sus aliados de que Ucrania podría verse debilitada sin una preparación adecuada. Kyiv insiste en que cualquier pausa en las hostilidades debe ir acompañada de garantías de seguridad, respaldadas por armas. (Agencias)
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