La OMC pide una «reglobalización» frente a los crecientes síntomas de división en bloques

Ginebra, 12 sep (EFE).- La pandemia de covid y la guerra en Ucrania han generado los primeros síntomas de fragmentación del comercio global en bloques geopolíticos liderados por EE.UU. y China, advierte hoy un informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que recomienda una «reglobalización» para revertir esta tendencia.

El Informe Global del Comercio 2023 recuerda que según cálculos de expertos una nueva «guerra fría comercial» podría reducir en un 5 % el PIB global y poner fin a 70 años de aperturismo comercial que, pese a haber tenido también consecuencias negativas como una mayor desigualdad, ha sido a la postre beneficioso, defiende la OMC.

La organización define su defendida «reglobalización» como «más integración comercial, a más personas, más economías y más asuntos», aunque asegura que «no significa simplemente mayor globalización, sino también una reforma del sistema multilateral del comercio para que se respeten la seguridad, la inclusividad y la sustentabilidad».

El documento subraya que especialmente desde el estallido de la guerra en Ucrania en 2022, «el comercio internacional se ha vuelto más sensible a los vínculos geopolíticos», de manera que los intercambios entre países de bloques distintos crecen entre un 4 % y un 6 % más despacio que los de economías dentro de un mismo bloque.

VUELVEN LOS BLOQUES

Esos «bloques» extraoficiales se han elaborado teniendo en cuenta las similitudes de voto de cada país en la Asamblea General de la ONU, y sitúan de un lado a EE.UU., Europa, Canadá, Australia, Japón y Corea del Sur, mientras del otro estarían China, Rusia, India, Magreb y sureste asiático (Latinoamérica y África subsahariana serían «neutrales»).

Junto a ello han aumentado las fricciones entre grandes potencias comerciales, como EE.UU. y China, señala el informe, destacando que aunque en números absolutos el intercambio entre ambos países sigue batiendo récords (690.000 millones de dólares en 2022) están cambiando en forma.

Así, EE.UU. ha reducido sus importaciones de productos procedentes de China en sectores tan estratégicos como el farmacéutico, la maquinaria y el equipamiento para energías alternativas, los semiconductores o las telecomunicaciones, advierte el estudio.

La OMC advierte que estos síntomas de fragmentación podrían poner en peligro 70 años de tendencia a la globalización en los que el comercio mundial se multiplicó por 45, el PIB por 14, la esperanza de vida pasó en el mundo de 45 a 73 años y la población en extrema pobreza pasó de ser un 80 % del total en 1960 a un 10 % actualmente.

También recuerda que el proteccionismo que dominó el panorama económico mundial tras la Primera Guerra Mundial, hace un siglo, estimulado por la Gran Depresión de 1929, marcó una época «desastrosa» en la que el volumen de los intercambios se desplomó en casi un tercio del total, algo que contribuyó a la crisis económica y también a la Segunda Guerra Mundial.

Una nueva fragmentación «hará que las economías sean menos prósperas, innovadoras y resilientes, además de menos dispuestas a cooperar en los desafíos sociales, medioambientales y de seguridad que enfrentamos», señala el informe de la OMC respecto a retos como el cambio climático.

EL PRECIO DE LA GLOBALIZACIÓN

La organización con sede en Ginebra reconoce que el progreso económico global desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, acompañado de la globalización comercial, ha tenido costes medioambientales, pues ha venido acompañado de más emisiones y sobreexplotación de recursos, y sociales, pues la competitividad y la especialización «ha creado ganadores y perdedores».

Además, la pandemia, con los problemas de suministros médicos que hubo sobre todo en 2020, o la guerra en Ucrania, con el alza de precios de alimentos de los que los dos países en liza son grandes productores, «han aumentado la preocupación sobre la dependencia entre unos países y otros por suministros críticos», admite.

Pese a ello, el informe de la OMC defiende que «muchas de las cosas logradas por la globalización, resultado de la especialización de las economías, pueden perderse si éstas se centran en la autosuficiencia o en reducir la dependencia de países productores más eficientes».

La OMC considera que la fragmentación puede así producir graves problemas de acceso a recursos vitales en un mundo donde, por ejemplo, la República Democrática del Congo produce un 73 % del cobalto mundial, Sudáfrica un 70 % del platino o China un 80 % de los paneles solares.

«Paradójicamente, la respuesta a los desafíos creados por la globalización es aumentar ésta», concluye el documento, poniendo como ejemplo que puede facilitar la transferencia a países en desarrollo de tecnologías necesarias para la lucha contra el calentamiento global. 

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