Cierre del estrecho de Ormuz y ataques a infraestructuras petroleras desatan temores de inflación global

Por la región, cuello de botella por el conflicto, pasa 30% del comercio marítimo

El estrecho de Ormuz acapara las noticias a escala mundial desde hace más de una semana, debido al conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán. La estrecha boca del golfo Pérsico, por la que transitan buques que transportan petróleo y gas, se ha convertido en un cuello de botella crítico para la economía global.

Sin señales de desescalada, los temores de interrupciones en el suministro de una región que representa gran parte de las exportaciones mundiales de crudo han derivado en la escalada de precios del petróleo y del gas, y a su vez han avivado el temor a un repunte de la inflación.

A todo esto se le suma la destrucción mutuas de las infraestructuras petrolíferas de los bandos en guerra en toda la zona del Medio Oriente, para complicar más los graves efectos de una crisis energética internacional con repercusiones inflacionarias.

Los precios de los energéticos, aunados a los de productos agrícolas y metales industriales, como el aluminio, podrían generar una mayor presión inflacionaria global. Esto se explica porque por el estrecho de Ormuz transita entre 25 y 30 por ciento del comercio marítimo mundial de petróleo y alrededor de 20 por ciento del comercio del gas natural licuado.

“No es necesario un cierre total del sitio para generar disrupciones: basta con mayores primas de riesgo, incrementos en los costos de los seguros o interrupciones parciales para presionar precios y expectativas de inflación”, aseveró Ramsé Gutiérrez, codirector de inversiones en Franklin Templeton México.

Las aseguradoras marítimas han comenzado a cancelar coberturas y a revisar al alza las pólizas para barcos que navegan por el golfo y el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta. Como efecto dominó, el costo del seguro para buques que atraviesan la zona –que hasta antes del conflicto rondaba 0.25 por ciento del valor de reposición del barco– podría dispararse hasta 50 por ciento, reportan especialistas.

Los inversionistas comienzan a descontar que las tasas de interés podrían no disminuir o hacerlo a un ritmo más lento, lo que impacta no sólo los instrumentos de deuda, sino también los mercados accionarios que incorporaban un escenario de tasas de interés más bajas.

Aunque Irán ha amenazado en diversas ocasiones con cerrar el estrecho, nunca lo ha concretado oficialmente, pero virtualmente lo practica con sus ataques a los barcos petroleros. Sin embargo, persisten fragilidades. La inflación se ha moderado, pero continúa por encima de los objetivos de los bancos centrales. Un aumento sostenido en los precios del petróleo podría retrasar los recortes de tasas esperados.

“Los aumentos en los precios de la energía elevan la inflación mientras debilitan el crecimiento, generando un dilema para los bancos centrales. Un cierre total del estrecho de Ormuz probablemente llevaría a una postura más restrictiva a escala global”, alertó Seema Shah, estratega global en jefe de Principal Asset Management.

Si bien esta situación podría pasar hacia la inflación y tener un impacto económico mundial, dependerá de la duración y escalamiento del conflicto. Un precio alto del gas natural tiene repercusiones significativas en la economía global, afectando tanto los costos de producción industrial, como el bolsillo de los consumidores finales.

Las industrias que dependen fuertemente del gas (cemento, acero, automotriz, procesamiento de alimentos, fertilizantes) enfrentan mayores costos de producción. En tanto, el alza en el costo energético de las empresas se traslada al consumidor en forma de mayores precios en productos finales, generando presiones inflacionarias.


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