En Israel ya se ofrecen casas en la playa entre los escombros de Gaza

Por Javier Taeño

Desde que en 1948 se produjo la proclamación del Estado de Israel, su territorio no ha dejado de crecer. Las sucesivas guerras con los palestinos junto a la creación de asentamientos han expandido sus fronteras, al mismo tiempo que se iban reduciendo las de Palestina.

No hay más que comparar los mapas de 1947, 1967 o la actualidad para darse cuenta de la evolución que ha ido sufriendo la región. Actualmente, los 5,5 millones de palestinos conviven en las menguantes tierras de Cisjordania y Gaza, luchando por evitar la ocupación israelí.

El mapa del conflicto entre Israel y Palestina: así han cambiado sus fronteras desde 1947.

Pero esta nueva guerra supone una grave amenaza para los habitantes de la Franja. Durante más de dos meses, los bombardeos del Ejército israelí, como respuesta a los ataques de Hamás, han ido dejando un saldo devastador, cifrado en más de 20.000 muertes, siendo las mujeres y los niños las víctimas más numerosas de este incremento de las hostilidades.

¿Cuál es el objetivo final? Echar a todos los palestinos de Gaza y terminar apoderándose de toda la tierra. Así al menos lo sugiere el diario Israel Hayom, que explica que Netanyahu manifestó en una reunión con su partido, el Likud, que está trabajando para conseguir la «inmigración voluntaria» de los gazatíes a otros países.

Dicho de otro modo, sus bombardeos permanentes sobre la Franja buscan convertir la zona en un espacio imposible en el que vivir, obligando a las familias a elegir entre sufrir el acoso permanente de las bombas o marcharse para siempre lejos de su hogar.

Una elección imposible que no solo va contra los derechos humanos, sino también contra el derecho internacional, que recoge que el pueblo palestino tiene derecho a la libre determinación e Israel ocupa gran parte de su territorio.

Que las intenciones últimas de Israel pasan por terminar anexionando Gaza lo demuestra que ya haya una inmobiliaria israelí, especializada en el desarrollo de asentamientos, que habla de la construcción de viviendas entre los escombros de Gaza.

«¡Una casa en la playa no es un sueño! Hemos comenzado a limpiar los escombros y a defendernos de los ocupantes ilegales», señalan.

Hablan de media docena de asentamientos nuevos israelíes que se situarían en toda la zona ocupada de Gaza. Y aunque puede que sea simplemente un truco mediático, sí que pone de relieve cuál es el fin último y la política que ha seguido el país en las últimas décadas de adquisición de territorio. Todos esos asentamientos han ido creciendo y los palestinos no han recuperado nunca esas tierras arrebatadas. Y lógicamente, Gaza entraría dentro de esa lógica en el imaginario del Gobierno de Israel.

De hecho, la solución de dos Estados, ampliamente defendida en la comunidad internacional, también por Estados Unidos, está en cuestión en amplios sectores de la sociedad israelí.

Tal y como relata la BBC, el discurso entre los partidarios de derecha de Netanyahu contempla la expulsión permanente de la población de Gaza, lo que supondría una nueva Nakba, como la que tuvo lugar entre 1947 y 1949, cuando alrededor de 700.000 palestinos se convirtieron en refugiados. El propio primer ministro israelí ya ha señalado que la solución de dos Estados no ha sido capaz de alcanzar «ni un solo acuerdo de paz».

De hecho, ya hay muchas voces a nivel global que hablan de que los palestinos sufren por parte de Israel en la práctica un Estado único de apartheid. En este sentido, lo que está ocurriendo en Gaza no invita a mirar el futuro con optimismo.

Lo único que parece claro es que estamos en un momento clave en los más de 70 años de conflicto y que es ahora cuando se está jugando el destino de la Franja. Y no pinta nada bien para los palestinos.

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