Federico Sánchez -FS Fedor-
CÁNTICOS-POEMAS A PALESTINA
CÁNTICO 1.
Israel trajo la sombra, / como estupro, / envuelta en un holocausto / de magro recuerdo, / imponiendo amarguras negras, / como calvario, / trayendo ocasos deslindados, / arrasando, destruyendo, hundiendo / en el fondo del deshonor / a todo un pueblo / que aún exhala su tristeza, / que aún calla su malestar eterno, /
dejando, inmerso en dolores / y llantos enfurecidos y sufrimiento, /a niños alicaídos, / como luciérnagas apagadas, / y ancianos mutilados, /como devastadas hojas, / y mujeres paridas a destiempo, / como ovejas entumecidas, /que se les ve bajo los escombros / y en las ciénagas de napalm, / al lado del muro de las lamentaciones, / que, en ruina eterna, perínclito, / hierve bajo un candente sol, / en una llamarada eterna, / diseminada, impúdica, / en todas las estepas solitarias.
Yo me confieso / y pongo a dios como testigo / que digo la verdad, / que Palestina era una tierra polvosa / de espléndidas promesas, / de hogueras de metal / en los raídos suburbios, / y hoy está arrinconada / en una absurda venganza judía, / que se desquita, a mansalva, / los abrojos de su odioso, /
inmisericorde pasado, / como si la suerte aún / no está echada.
¡Oh, raza de Alá, / que emerge entre ráfagas / y fuegos punitivos, / de incinerante fervor, / que vuela a ras de una franja seca, / de pedregosa inmersión, / de pastosidad, de lodazal, / como una alfombra roja / repleta de huesecitos rotos / de furor y lluvias, / cómo disminuir tus amarguras extensas / para devolverte tus razonamientos! / Tierra maldita, de milenaria unción, / de escasa luna inhóspita, /
ante poblada, hoy quemada / con azufre y odio, / corroída por ideologías diversas / y de heterodoxas sumisiones, / aún el resplandor del sol / alumbra tus caminos redivivos, / como en un amanecer tardío.
Junto a tu vetusta osadía / clama solidaridad, / como si la decencia / de una árida tierra solitaria / sería posible frente al maleficio. / Pero a lo lejos se oyen réplicas, / y reclamos de voces / que universalizan inmensamente / tu dolor de fango, / tu dolor de furia, / tu dolor inminente, / tu dolor de impotencia.
Sí, voces del mundo / intentan desestancar tu indigencia, / tu grito de socorro bronco, / y procuran interrumpir / el río descolorido, / de fluido intenso y de nulidad, / que atraviesa tu alarido de espantos / y de débil entonación, / agrio y áspero, / y los espantos de niños / que claman en el desierto, / como rugidos de ovejas macilentas, / que arrullan sollozos y cantilenas, / y se oyen, como en un gorjeo, / pánicos de mujeres y ancianos / que suspiran ante la ausencia de Alá, / en tanto multan a Jehová / por no repartir, equitativamente, / la tierra prometida. /
Como si los sueños de los infantes, / en cada solsticio de verano, / no han sido acariciados largamente.
¡Oh, Palestina inmensa, / me espanto al ver / tu pedacito de tierra, / que arde, /
llena de polvos, de crujidos / en llamaradas calcinantes, / que se desgranan en suspiros, / como piedras vetustas aherrojadas, / y se inflan en flamas oscuras, /
como pisoteadas hierbas inclinadas, y la tierra, que se irradia, / en bullicios encendidos / de cal y vidrios, / e incandorosos, híbridos aullidos, / como ácido redimido!
¡Oh Palestina!, / como una ánfora antigua / tu cuerpo es agujereado / con voces patibularias / por un judío que aparentemente / no sabe lo que hace; / se cree el único ser elegido, / desde el polvo genésico, / desde el barro creador.
Y por eso invade. / Y por eso arremete. / Y por eso subyuga. / Y por eso viola inmisericordemente / el más cruel de los mandamientos, / el que reza: ¨No matarás¨, / que es una idea milenaria / que debe obedecer a pie juntillas.
¡Pero qué osadía, / qué concesión más nefanda!, / matar a sus semejantes, / sin dimes ni diretes, / sin pena ni gloria, / sin causa justificada, / sin amor, / convirtiendo al palestino / en el ¨hazme reír¨ de la historia.
CÁNTICO 2.
¡Oh, dios de los cielos!, / danos tu imagen, / tu sabiduría, / tu misión concreta. /
Otórganos tus códigos perfectos, / eternos en su pulcritud, / en sus solidaridades inminentes, / para imponerlos / sobre la mente soberbia y poluta / del opresor que amilana y enciende, / que atraca y muerde sin sus razones.
Danos tu mensaje histórico, / tu salmo célebre, sin omisión, / y en letanías de David o Salomón, / en ruegos de Moisés o Jacob, / o en cánticos de Abraham o Bethania, / para que la desgracia no nos ciegue, / para que el olvido no nos deje sin valor, / sin honor, sin nombre, sin mansedumbre, / para que la oscuridad del infierno / no nos abrace abruptamente / en sus brasas ardientes, / en su resol de incienso, / por tanta soberbia, / por tanta impunidad.
Danos tu conciencia concreta, / inequívoca, contumaz, / y que apunte hacia un cielo raso, / no al desplome de edificios sobre niños / que mueren intranquilos, de pies, / y que no puedan volcarlos, empujarlos / hacia un Mar Rojo, enjuagándolos, / mezclándolos con sangre o con vino, / abonando sus fluidos, / como por un río de luciérnagas apagadas, / como en un regadío de cieno / entre sus venas gazatíes o hamasitas.
Danos tu virtud aun sea a tientas, / aun de imperfecta resolución, / para abolir tanta osadía israelí / en contra de su vecino, / sosiega, oh Jehová, / a tus hijos predilectos, / a ésos, los innombrables, / sí, tus hijos israelitas, / los sabelotodo, /
los todopoderosos, / los detentadores del universo, / los creadores del oprobio / y la sordidez, / cálmalos de la altanería encarnada, / para que el anchuroso Mar Mediterráneo / y el Mar Rojo, juntos, / no decaigan en las garras maliciosas / que exhiben, incólumes, / tus estafadores de la arrasada tierra, / tus asaltantes del cielo azul celeste.
Palestina, unida y ensordecedora, / átanos a tus quebrantos, / a tu destino de lastimoso absurdo, / junto al mar Rojo, o al río Jordán, / y haz el milagro / de que además del soplo divino / el fruto del río Nilo /traspase su viñedo / hacia tu polvorosa estancia, / con más Fe que antaño. / A cambio te daremos brotes solidarios, / escancia de uvas, / asumiendo que la venganza / no es buena consejera, / ni humilde salvadora; / que el dolor amargo puede ser dulce / sin la soledad, o la miseria, / ya que el imperio de la ley / puede ser posible. / Si te exhiben, aun a regañadientes, / tanta indolencia, / tanto deshonor, / ya en el amanecer, / ya a prima noche, / escucha el llamado de la paz, / como viento que resucita el aliento.
CÁNTICO 3.
¡Oh dios de los cielos, / no es posible que Palestina / viva a la intemperie, inhibido, / como animal salvaje y estepario! / No permitas que muera de inanición. /
Y es que, en efecto, mirando el panorama, / como en un santiamén, / los disparos vuelan de duermevela en duermevela, / surcan los espacios / de ventana en ventana, / cayendo sus marginales cuadros, / y descienden hasta las balaustradas / en un mar de confusiones, / y avanzan de vereda a vereda, / y de bocacalles a callejones, / y en patios llenos de escollos.
Los disparos avanzan, incandescentes, / rellenos de explosivos, envueltos / en volutas de humo, vuelan /como por una nube frágil, / huyen de polvo en polvo, /
cuyo espejismo de ilusión / vislumbra un manotazo frío, sucio, árido y caliente,
como un escupitajo de esterilidad, / como una trompada en pleno pecho, / o en el rostro, o en un ojo incierto, / abrumado de dolor, / enceguecido de tanto lagrimeo, /
oculto de tantos hematomas en su piel.
Los disparos ahogan / en líquido sangruno / las casuchas y las caletas desbocadas, / en las calles y los patios rocallosos, / que arden abrasados /
de encendido rubor, / abrazados por los ancianos, / que en su sabiduría /
elevan plegarías para aminorar / los intensos ramalazos punitivos, / y la ralladura en la ingente piel, / que también arde, se calcina / como pino seco, / que cae lentamente, ralentizado, / como el Muro de Jericó, / en un desplome limpio, / tupido de polvos encendidos, / de cal y fango, de rumor, /como una canción acabada, / y los muros se van al suelo / sin condescendencia, / como torres de barro, / sin varillas ni cemento, / como inconsistentes remeros, / como arrasados de lavas vomitivas.
Y el atrevido invasor moisesiano, / ése que viene / desde el mismo pueblo / elegido de dios, / se crece en su Destino Manifiesto, / como emulando a sus correligionarios / que se elevan desde Unite State, / ésos que se creen aguerridos, / que se sienten endurecidos, / como empujados por el cielo, / cual gendarme del mundo conocido.
En efectos, y sin pudor, / los misiles vuelan / como desbandados de pájaros negros, / y deshilvanan vericuetos de calle en calle, / insultando las casacas a deshoras, / chamuscando las hojas resecas, / de huerto en huertos, humillándolos, / y discurren por las hoscas paredes / de sinagoga en sinagogas, / descascarándolas, que se agrietan, / ahogadas en humos, en polvo gris.
Pero los misiles no se quedan ahí, / no se conforman, firmes… / siguen su raudo vuelo / acorralando todas las estepas / del solitario vergel pelado, / y los orfanatorios de bajo perfil, / cuasi vacíos y obsoletos, / ya ausentes de niños, / que a tempranas horas / se han ido al cielo, / hechos trizas, y cieno, y ceniza, / envueltos en migajas de huesos, / como en puré de papa, / como calaveras de diminutas pupilas, / de emergente ascensión, / ascendiendo, macilentos, / como por una cascada / formando un rojo riachuelo.
CÁNTICO 4.
¡Oh, sagrado Israel, / por qué tenía que llevar en tu vientre / una ave negra de malicioso judío, / impertérrito, de serena pasión, / enjuiciando de ardor la paciencia, / a diestra o siniestra, avanzando, /como por el lomo de un león, / más yihadista que Goliat, / más astuto que David o Salomón, / más extremista que la Santa Biblia / en sus cantares de bravuras, / más altivo que el monte Sinaí / o el Alto de Golán y sus depredadores, / más duro y ocre / que los muros de Jericó, /
antes de caerse al vacío, / y más soberbio / que el embravecido Mar Rojo, / abierto, burbujeante, / revolviendo esqueletos roídos.
Los judíos deberían de pacificarse, / de hacer otro tipo de guerra, / no como la belicosa / Guerra Santa Cristiana. / Deben hacer la guerra de la paz, / la guerra de la solidaridad, / la que dios les hizo soñar / en los edictos de Moisés, / sobre todo: amar, amar, / amar al prójimo, y no matar…
Y en vez de aullar / con sonidos sibilantes de morteros / deben exhibir sabidurías / y hosannas de salud, de adhesión; / hacer que las leyes de los profetas / sean universales, aprehensivas, / pero no impositivas o deshabitables; / pérfidas hojarascas de sal.
Deben inventar ráfagas de alientos, / de vida, no de la muerte; / ingerir el vino dela bondad, / adornado con orlas de la floresta; / invertir otro tipo de sabiduría, / de seducción religiosa, sana, / que no impliquen dolor y esclavitud, / ni verdades absolutas / ni ideas extremistas.
CÁNTICO 5.
Hay, niños del mundo, / una depresión que enluta el alma, / y ahoga a los mayores vivos / al tener que enterrar bajo escombros / sus huesecitos de coral, / que polvo serán, mas polvo quemado.
Hay, ancianos universales, / un llanto que devora la piel, / y enciende la mirada / como ascua fosforescente y maldita.
Hay, mujeres de la tierra, / una cantera luctuosa que parece fosa, / y diseca los pechos amamantadores / de la progenie, que perece.
Hay, judíos de la creación, / una jodida explosión / que huele a chamusco, / y se expande infinitamente / por los terruños gazatíes / devorando las especies, / y se inverniza al calor de la tarde, / y arde en fuegos, en fuegos fatuos, / con sentimientos agresivos, / de devorante entonación, / con estocadas trasnochadas, / de doliente maniobra / en cada estación, / y también hay / terruños fuertemente vigilados, / y asediados, y arruinados, / pues han demolidos las estancias / con sus cercas alambradas, / y las escuelas siguen inhabitadas / porque ya no lloran los niños, / tan sólo enmudecen / porque la soledad / los ha agarrado confesados, / y los patios con gladiolos / aspirando a ser jardines / viven desencantados, / y los barrios de obreros desahuciados / imploran el pan de cada día, /y los parques gruñen, desolados, / sin bancos ni palmeras ni rotondas / que protejan las tardes de glorias / y de recreos y sus paseos saludables, / y los riachuelos se secan, / desde el Norte / y el Este / y hacia al Sur, / y detienen el suministro de agua, / y ahogan en calor /
cada aliento de vida.
Judío de encendido oráculo, / desdice mucho de tu historia milenaria, / de tus sacrificios y tus sufrimientos, / de tus huidas y escapadas / a media noche y sin luz, / debo decirte, por decreto, / que tu venganza será tu karma, / que reproducir tu holocausto / con castigo y maleficio, / que fue sufrido, resistido, / vehementemente abochornado por ti, / que fue suministrado / por la peste de Hitler, / y que ahora lo emula a mansalva, / esa imitación tuya / es como llorar /
ante la presencia de Adonai, / El Todo Poderoso, / que debe estar sorprendido / de tus rabias agresivas / y tus malos ratos consagrados, / como si el tiempo no existiera, / por tanto desafuero, / por tanta soberbia / e indescifrable simulación.
Esa actitud, judío, llora / ante la presencia de Jehová, / que sin disimulo, / creo que ya ni se asombra.
De: LLAMARADAS PUNITIVAS SOBRE PALESTINA, 2025.
El autor es Periodista, Publicista, Cronista de cine, catedrático universidades O&M y UTESA–. Escritor -Poeta, Narrador, Dramaturgo, Ensayista-. Se declara Humanista Universal. E Mail: anthoniofederico9@gmail.com. FaceBook: Federico Sánchez. Wasap: 809-353-7870.
Descubre más desde Notiultimas
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
