ACOPIOS LITERARIOS n.º 14 El Delator de oprobios…

Federico Sánchez -FS Fedor- (Poemas)

Si te apresuran a decir la verdad, / tu verdad, no vaciles, / dile lo que quieren saber, / con gallardía, con una flor de loto / en el pecho, aprehensiva a tu ser, / y siempre con un dedo de frente, / presumido. Sin despecho, sin cinismo, / sin la aprensión ni la cobardía / que revelan a los pusilánimes. / Sí con sabidurías. Y enarbolando / una canción de protesta o contestaría. / Sin ansia de ser un espía incierto, inconsecuente, / ni estropicios verbales. Muchos menos sin alevosía.

Olvídate del miedo y delata el oprobio, / de cualquier tipo o ideología absoluta, / o fundamentalista; que tu decisión sea / para amargar sus desatinos, / que mañana la historia, indistintamente, / te lo recompensará con creces.

Apresúrate a mostrar tu sentir, / tu concepción terrenal, / que es sana, misericordiosa, / que es natural, y no contrahecha, / que es humana, solidaria, / sin los artificios de presión / apresuradamente creados, / los que obnubilan el pensamiento / de libre albedrío y de solidaridad.

Acelérate a mostrar tu saber, tu inclinación, / tu información consabida y asertiva. / Actívate para mostrar tu filosofía de vida, / y su razón de  existir en este existencial momento, / o sea, la inmensidad de tu dolor por tantos sufrimientos, / ese humor adherido a tu ser, como la sal a la mar, / en ristre, incisiva, como hierba milenaria adherida a tu piel, / en tanto sufres, repleto de angustias o desazón, / y quizás de virtudes o pasión amarga, por tanto dolor.

No escatimes en vociferar, inmenso, / tus signos vitales a los cuatro vientos, / y tu sino inmaculado, prorrogado, / ése que identifica tu dignidad, y tu deseo / y tu ardor por la vida sana. En ultraunión humana.

Muéstrale que no te importa vivir / atado a los grilletes, o postrado ante cuatro paredes, / en las frías ergástulas subterráneas, / ya estés en una cárcel a oscuras, / en un sótano institucional de mala muerte, / o en su estúpida conciencia inmisericorde / de pequeño burgués en ascenso.

No vaciles cuando estés en ascuas / o bajo el fuego adverso e incandescente / de las interrogaciones punitivas / que, como morteros, arrojan a tus ojos. / Que te intrigan, te martirizan, te aherrojan / como un vértigo sobre tus sienes.

No vaciles en decir que profesa la libertad imperecedera, / que eres libre de asociarte a tus arbitrios, / que no atosiguen tu libre pensamiento infinito, / tu deseo de ser libre de soledad, si es necesario, / para no ser, aquí y ahora, cuando fuera, / una marioneta de pacotilla, sin rencores, / un papanatas disimulador, sin antipatías.

Hazle saber, aún incómodo, y sin apremios, / que prefieres la inclemencia a la disidencia, / que eres ave que aprendió a volar / contra mareas y ventarrales, vorágines y polvaredas, / contra heladas nieves o secos arroyuelos incandescentes, / que, como barcas a la deriva, avanzan, impenetrablemente, / con sus resacas emocionales arrasando, derribando todo.

Dile que escoges el desempleo a la sumisión, / la resiliencia de la integridad, del solio adverso, /

y no la hipocresía de órfico negocio, / o la degradación de un sueldo a destajos, / éticamente desequilibrado. Confundido. Fundido.

Obsérvale que has decido no inmiscuirte, sabiamente, / en mafia o secretos de bandido, cual gavillero fugaz, / y no dejar a tu cofradía a la intemperie, al margen, / asida a cientos de abrojos y perversidades.

Dile la verdad de tu inspiración, / de tu sanidad, y habla, tranquilo, / de tu transparencia en tu estilo de vida, / o de tu sentimiento de difundir / los derechos de la niñez y de la ancianidad.

Procura hacerle saber que dirá la verdad, / sólo si no es para develar a los conjurados, / o para perjudicar indignamente / ni siquiera a tus enemigos de filiación política; / dile que la responsabilidad es sólo tuya / en todos sus fueros, y de nadie más. De nadie más.

Recíclate de poder, pero sin embriaguez. / No sobresees en tu humildad. / Se es más sano y aprehensivo hurgando / en la simiente de la sutileza y su inmundo ruido.

Si has de ser delator, que sea para desmentir / la apostasía prefabricada, que sea para apaciguar / la lujuria inclemente de los oportunistas, / y para bien de los demás, de su futuro inmediato, / los que se sacrifican por una ancha fortuna humana / o ecológica, no escatimada, o para desviar la atención / hacia otra situación de insignificante valor, / no como aquéllos, los coludidos, que hacen actos circenses / para ofrecer panes de pacotilla, subvalorando / su calidad alimentaria, en términos nutricionales.

Delata, sí, aún sea imposible, o difícil de decir, / a los que permiten el sufrimiento los demás /

impidiéndoles ver amplios amaneceres primaverales, / que, inmisericordemente  no se arrepienten de su maldad. / Revela a los estafadores de las noches tranquilas, / o en las noches de lluvias, que casi no menguan, / a los violadores de la inocencia infantil / y de la virtud de las adolescentes en sus estancias solitarias; / a los que engañan con mentiras, sin miramientos ni derroches; / a los rumiantes o ventrílocuos que repiten sus sandeces milagreras, / como pericos en la estaca, o horcajadas sobre la luna; / a los que esquilman la bondad y las solidaridades ecuánimes / de los menos favorecidos, por su debilidad, por su indigencia, / y que no son culpables …por no tener la gracia de dios.

Y a los que manipulan la mente con falsas promesas, / denuncia sus alevosías y sus libelos silenciosos, / sus magias de opresivo dolor y encantamientos, / de malas artes de birlibirloque y esteparia.

Dile no, sin disimular, con valor aprehensivo, / a los que mienten con argucia, alevosía y perfidia / o sandeces escondidas en sus lenguaraces. / Niégate sin estupor, sin sordidez, a ésos, / los melifluos incondescendientes, los pálidos de corazón, / los que lanzan al aire, como globos superfluos, / sediciosos gérmenes verbales, sediciosos, / pocos creíbles, llenos de aprensión, /

y que hieren la conciencia, y el pundonor, / con su palabrerío ininteligible y su zaherir eminente.

Delata, sí, sin escatimar esfuerzos, / a los que establecen las normas / con letras chiquitas, disimuladas, / los que esconden con subterfugios / un porcentaje mayor ganancioso, encegueciendo, / enflaqueciendo la convivencia pacífica, / y disminuyendo el esfuerzo ahorrativo /

de los más minusválidos mentales, / usados como conejillos de india, aquí, allá / o allende la mar, atrapados en un sistema / aparentemente pluscuamperfecto, que es procaz, / que es punitivo. Punitivo y alevoso. Sí, Alevoso.

Entonces, delata, sí, sin lenidad, y procaz, / como te seas posible, dentro de lo posible, / o plausible, a los sabuesos lambehuesos de nuevo cuño, / los tránsfugas politiqueros, siempre ominosos, oficiosos.

Acusa a los propagandistas / que alaban los deseos indebidos, / a los creadores de imágenes / que incrementan a destiempo necesidades / con todas sus suntuosidades caprichosas. / Señala a los falangistas consuetudinarios, / con su prurito de emoción multitudinario, / llenos de falacias y mentiras, infamantes, / en tanto patibularias drogas de adicción.

Dile que basta ya, / que está bueno para tantas humillaciones. / Y acostúmbrate a delatar, a delatar; / sí, a delatar …el oprobio ignominioso.

El autor es Periodista, Publicista, Cronista de cine, catedrático de universidades O&M y UTESA–. Escritor –Poeta, Narrador, Dramaturgo, Ensayista. Se declara Humanista Universal.  FaceBook: Federico Sánchez.  Wasap: 809-353-7870. Email: anthoniofederico9@gmail.com.  


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