Reporte advierte que criminales controlan amplias zonas y someten a pobladores
La Amazonia, la selva tropical más grande del mundo, es blanco del crimen organizado, afirmó el International Crisis Group en un estudio divulgado hoy, que examina cómo los cambios en los patrones globales de consumo de drogas y la fiebre del oro y otros minerales han transformado la región en un campo de batalla para poderosos grupos criminales de Brasil, Colombia, Ecuador y otros países.
El informe Un atraco en la jungla: protegiendo al Amazonas del crimen organizado reveló que la delincuencia se ha convertido en un importante obstáculo para los esfuerzos por frenar la destrucción ambiental en la Amazonia y salvar uno de los ecosistemas más importantes del planeta para mitigar el cambio climático.
Añadió que “dos economías criminales destacan por su impacto devastador en el medio ambiente y en las comunidades forestales: el narcotráfico y la minería de oro”, y señaló que “el aumento de la demanda de cocaína en Europa, junto con las operaciones policiales en las rutas tradicionales, ha empujado a los productores de drogas hacia rutas de transbordo más indirectas, incluso a través de la Amazonia.
“La región también es rica en oro y la minería ilegal se ha convertido en una actividad cada vez más rentable en medio del alza vertiginosa de los precios y la demanda mundial.
“En su afán por crear lucrativas economías ilícitas, los grupos criminales han establecido el control sobre amplias zonas de la Amazonia, imponiendo normas sobre la conducta de la comunidad, creando sistemas de justicia rudimentarios y recurriendo a la violencia brutal”, aseveró.
Expuso: “el auge de los grupos criminales brasileños Comando Vermelho y Primeiro Comando da Capital ha transformado el panorama delictivo de la Amazonia en los pasados 15 años. A medida que se han expandido a través de las fronteras para organizar cadenas de suministro y redes de tráfico, a veces compiten con grupos armados colombianos y, en otras ocasiones, colaboran con organizaciones criminales venezolanas, ecuatorianas y peruanas”.
Advirtió que “con aproximadamente una quinta parte de la Amazonia original ya deforestada, la región se acerca al umbral crítico de 20-25 por ciento que podría desencadenar un colapso ecológico. Superado este límite, el sistema de reciclaje de lluvia del bosque, mediante el cual los árboles generan la precipitación necesaria para su supervivencia, colapsaría, secando grandes áreas e impidiendo su regeneración como selva tropical”.
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