Sí, ignora los herederos de alto consumo, como si no existieran. Tan sólo míralos de soslayo

APOSTILLAS

Federico Sánchez -FS Fedor-

A los herederos de nuevo cuño, ésos, los ingratos y arrogantes, no los mires de soslayo, como con miedo y sumiso. Tan sólo ignóralos como si no existieran. No importa su prepotencia arribista; son jóvenes y fuertes, sí, pero no meten miedos, aun se jacten de su abundancia y sus gozos a destiempo.

Recuerda que su herencia no tiene valor ético, ni estético, porque no es bello cómo lo disfrutan. Y sí, ignóralos como si no existieran. Tan sólo míralos de soslayo. Se sabe que su valor monetario es inmenso, extravagante, y pueden adquirir hasta el séptimo cielo, sin tener que asaltarlo, y compran orgullosos al mejor postor, porque su labor es gastar y gastar, y más que gastar, a diestra y siniestra, sin miramientos, como un ratón escondiendo su presa mientras busca su escondrijo.

Sí, ignóralos como si no existieran. Tan sólo míralos de soslayo.

Boquiabiertos, sin asombros, ignóralos de cualquier manera, a ésos, los milenials inconsecuentes, que adquirieron una pizca de suerte, los que nunca han visitado  una factoría o una oficina laboral, los que recibieron sus fortunas por traspaso insólito, por un golpe burocrático, realizado por un jerarca o que administró por cuatro años, quizás ochos, y quién sabe si más, las arcas que fueron disponibles para abultar bolsillos otrora caídos, sin auditorías o investigaciones Ad Hoc, y no quiero decir que se trate de dolos, de dinero mal habido, no, ni todo lo contrario; no, tan sólo es una costumbre consuetudinaria, un sistema estructurado para alcanzar la abundancia sin mucho esfuerzo, o más bien sin disfuerzo, y sobrevivir durante generaciones, tanto los veranos, los otoños, como todos los inviernos, y por demás, primaveras incluidas. En fin, vivir la vida a sus caprichos, de forma holgada y sin sacrificios.

Sí, es mejor que los ignore, pórtate como si no existieran, mientras él, ellos, todos, los nuevos de alta alcurnia seguirán queriendo ser dueños del universo y sus alrededores. Pero obsérvalos con suspicacias, y si es posible mantenlos a rayas, no vaya a ser que se te pegue, por encanto, esa sonrisa feliz, aunque insufrible, que sólo tratan de complacerte, y a la vez, también ignorarte, por la estrechez de tus ingresos y tus desembolsos ingenuos, y de tu infeliz degradación. Pero aun así, y sin tribulación, ignóralos como si no existieran. Tan sólo míralos de soslayo.

No copies su señorío joven, de pretender el mundo y dominarlo, altamente visto desde lontananzas. Trata de no espaciarte en su nuevo ambiente, como si fuera tu única opción y de convertirte en un envidioso de su fortuna recién adquirida.

Sí, ignóralos como si no existieran. Tan sólo míralos de soslayo.

Pero no te desaires si no puedes arrinconarlos, pues siempre tendrán argumentos para disimular, sin contratiempos, su nuevo estatus social, y que aseguran que es el fruto de sus muchas labores, de sus estrategias y sus tácticas y de sus muchas programaciones de cómo amasar más fortunas, sin tener que usar el mazo, sin que tengan un régimen de consecuencia.

Sí, ignóralos como si no existieran. Tan sólo míralos de soslayo.

Hay que recordar siempre que ellos, los herederos, ya son un hecho confeso, por lo tanto siempre serán los intocables, los inmarcesibles, los que tienen agarrado la sartén por el mango, y viceversa, que han nacido bajo la luz del nuevo siglo, sin sus vicisitudes, y ríen a sus antojos y sin desternillarse, son los que respiran aire sin ozono, se han convertido en un punto y aparte de los miserables de la tierra, y viajan, sin el dolor del crédito, y aman, sin compromiso a la vista, y duermen, como en una colcha de lana, y sueñan, adustos y sombríos, con yates de velamen alto; hacen deportes por puro deporte, no buscan oro con mucho esfuerzo, pues ya tienen en demasía, sin ningún esfuerzo, sólo invierten acomodaticiamente en certificados financieros, y en otros negocios que otros negocian.

Sí, ignóralos como si no existieran. Tan sólo míralos de soslayo.

Sí, recuérdalos, son señoritos sin ton ni son, los mimados del medio ambiente y su circunstancia, los tejemanejes de ocasión, y logran instalarse sin tapujos en el Jet Set Internacional; escuchan música urbana, pero la extranjera y a ritmo del Jazz, y bachatas, pero de intérpretes no paisanos. Y luego se hacen llamar patriotas y nacionalistas, pero sus tickets de compras comprueban números y letras extranjeras. O sea, que en el fondo son indolentes y se vanaglorian usando marcas mayores, como Nike, Button, Isa Loren, Piel Cardan, Converse –el original, que no el calaverita-, entre otras marcas pariguales, y se bañan en piscinas o yacusis con pintarrajeadas burbujas perfumadas y en playas donde hay extranjeros, codeándose normalmente, y se reúnen en boutiques y Drink Bar de las grandes avenidas, que incluyen karaokes y micrófonos con expansión polidireccional. A veces se arruinan en los casinos. A veces lloran de desamor, pues su dinero a veces es más amado que su personalidad y su perfil físico. Por eso y mucho más, haz lo debido para no caer en sus tentaciones de mala práctica, no trates de emular sus maledicencias, cántales la verdad de sus amaneceres. Rompe el hielo si te envuelven en sus proezas.

Y sí, ignóralos como si no existieran. Tan sólo míralos de soslayo.

Finalmente, no te aflijas, pues, si son repetitivos en sus comportamientos, entre ellos ya es una rutina, un sórdido habiente cultural, tradicional y en ascenso, ya que casi es un hábito biológico y es natural y lógico que se vuelva una costumbre.     

Sí, ignóralos como si no existieran. Tan sólo míralos de soslayo.

Así es, no los mires con aire de desespero, que, quién sabe, a lo mejor, tú y los tuyos, algún día caigan en ese ambiente tan natural y de deficiente abundancia espiritual, cuando se tiene la oportunidad de administrar los recursos de otros.

Entonces, y sólo entonces, serán otros los que te miren de soslayo.

El autor es Periodista, Publicista, Cronista de Cine, Catedrático universidades O&M y UTESA–. Escritor -Poeta, Narrador, Dramaturgo, Ensayista-. Se declara Humanista Universal.  Email: anthoniofederico9@gmail.com.         FaceBook: Federico Sánchez.  Wasap: 809-353-7870.

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