Zohran Mamdani elimina la definición de “antisemitismo” de la alcaldía de Nueva York

Bajo la lupa

Alfredo Jalife-Rahme

El arribo del millennial migrante Zohran Mamdani a la significativa alcaldía de Nueva York, sede de la Bolsa de Valores, tiene ya intensas reverberaciones tanto en la política doméstica de Estados Unidos como globalmente desde India, pasando por África oriental, hasta el mundo islámico de 2 mil 100 millones de habitantes en 57 países de la Organización para la Cooperación Islámica –“El Corán llega a Nueva York con el ugandés-indio chiíta y socialista Zohran Mamdani como piedra en el zapato de Trump (https://bit.ly/4aD25Nn)”–.

A nivel local, Zohran Mamdani revocó la definición de “antisemitismo”, lo cual ha sido escudriñado por dos artículos del Jerusalén Post (https://bit.ly/4pZCS4x y https://bit.ly/4bj3Nnf) y otro del Times of Israel (https://bit.ly/49AZPFk), ambos rotativos conspicuamente pro Netanyahu.

Según Jerusalén Post, Zohran Mamdani “prometió en una entrevista con Bloomberg News en septiembre pasado que rescindiría la aceptación de la definición de antisemitismo de IHRA (Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto), en caso de ser elegido”.

Ni tardo ni perezoso el primer día de su mandato, Zohran Mamdani rescindió las sesgadas cuan anómalas “definiciones” de su demagógico antecesor mediante la “recisión de series (sic) de órdenes ejecutivas” que “incluyen una que juzga la retórica antisionista como antisemítica”, lo cual es más que absurdo cronológica y semánticamente, ya que los dos sionismos existentes –el político fundacional, del austro-húngaro Theodore Herzl, y el otro, del revisionista maximalista (el “Muro de Hierro”) de Jabotinsky (nacido en la hoy Ucrania), la línea del premier Netanyahu– son del siglo XIX y principios del XX, respectivamente, en contraste con Sem (de donde proviene “semita”).

Sem, uno de los hijos de Noe y ancestro de Abraham, nació alrededor de 2200 aC: ¡4 mil 96 años antes de Herzl y 4 mil 131 años antes de Jabotinsky!

Por cierto, tanto Herzl como Jabotinsky son jázaros (Khazar; https://bit.ly/3QqemJr) no-semitas.

Existen múltiples definiciones de “antisemitismo” –concepto alemán (sic) del siglo XIX (¡41 siglos después de Sem!)–, cuya aberrante distorsión es que constituye un antónimo –expresión de una idea opuesta o contraria (https://bit.ly/4plSCxu)– que omite la definición matricial de semita, compartida por los árabes con los verdaderos originarios hebreos (https://bit.ly/49gfloM y https://bit.ly/4pixnwz).

El connotado historiador israelí Shlomo Sand define en La invención del pueblo judío (https://bit.ly/4qtDLC4) que los judíos askenazis –de origen europeo oriental, que constituyen la mayoría de los judíos modernos (nota: 90 por ciento del total)– no descienden de los antiguos semitas del Levante (región de Israel antiguo), sino de conversos y, en particular, de los jázaros: pueblo túrquico-mongol centroasiático que se convirtió a la religión judía en el siglo IX dC.

Se usa con mucha ignorancia y ligereza el término “antisemita”, que acabó siendo un contrataque hollywoodense de la propagandística técnica Hasbara (https://bit.ly/4jpr6xW) carente de sustento.

En este tenor, sufrí el libelo de 500 (sic), hoy filogenocidas, quienes osaron anatemizarme de “antisemita (https://bit.ly/45zlhIk)”, siendo cuatro veces semita: 1-genéticamente, 2-lingüísticamente, 3-teológicamente: pertenezco a la Iglesia católico-maronita, cuyo rito es el arameo, lengua semítica que hablaba el semita Cristo, y 4-culturalmente.

La mayoría de tales 500 (¡mega-sic!) firmantes filogenocidas NO SON SEMITAS, sino jázaros, muchos de ellos fallecidos (QEPD), sumados de los “mexicanos” goyim (definidos como “bestias” por el Talmud).

En la etapa post Epstein, espía pedófilo del Mossad, visto en retrospectiva, 18 años más tarde, después del genocidio en Gaza (https://bit.ly/4qWcSr1) del jázaro primer israelí Benjamín Mileikowsky, alias Netanyahu, ¡hicieron el ridículo histórico!

Lamentablemente, el “antisemitismo” fake, que en muchos países puede ser persecutorio y anatema, desde el punto de vista histórico y lingüístico, muchas veces se confunde con las repelentes hebreofobia y judeofobia, creencias muy respetables como cualquier otra.

alfredojalife.com


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