Araghchi reconoce que filtraciones facilitaron los bombardeos para asesinar a Ali Jamenei
Afp, Ap, Reuters y Europa Press
El Cairo.- El canciller de Irán, Abbas Araghchi, aseguró que el primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, convenció al presidente Donald Trump de que Irán estaba lo suficientemente debilitado como para acabarlo en dos días y que no surgiría una mejor oportunidad.
“El enemigo comenzó la guerra con una rendición incondicional”, afirmó en una entrevista televisada ayer por Mehr News.
Agregó que Teherán terminó la guerra con un memorando en el que Washington se comprometió a no iniciar ninguna acción bélica, a no amenazar, a respetar la soberanía e integridad territorial y a mantenerse al margen de sus asuntos internos de la república islámica.
“Irán no es Venezuela, donde tomas una persona y donde todos los demás se asustan y retroceden”, dijo en alusión al secuestro del presidente Nicolás Maduro durante un operativo militar del 3 de enero.
Reconoció sospechas de “filtraciones de seguridad en el aparato de seguridad” que facilitaron el ataque de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, cuando fueron asesinados el líder supremo, el ayatollah Ali Jamanei, parte de su familia y de la cúpula militar del país.
Dijo que hubo “un fallo de seguridad que existía entonces, y probablemente persiste ahora (…) Creo que estaban al tanto de que el líder supremo tenía reuniones en su oficina todos los días. Sabían que uno de sus principios personales más profundos es que no tenía intención de esconderse en un búnker, y sabían que en ese momento los principales comandantes se estaban reuniendo justo al lado o dos edificios al lado”.
Comentó que se cerró el estrecho de Ormuz “porque ya estaba previsto que si el líder supremo era atacado, el estrecho se cerraría de inmediato.
“Todo empezó con la percepción de un Irán débil. Cuando vieron que no podían conseguir lo que querían mediante la negociación, empezaron la guerra”. Aseguró que “el segundo error de cálculo se produjo tras el bombardeo. Esperaban la rendición. Esperaban que las calles se volvieran contra el gobierno. No obtuvieron ninguna de las dos cosas y no estaban preparados para una guerra larga. Apostaron todo a que Irán era débil. Y perdieron esa apuesta en 12 días”, en alusión a la ofensiva del año pasado.
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