Caracas.- Ni el gobierno de Venezuela ni el de Colombia habían confirmado el bombardeo del ejército venezolano a un campamento del grupo guerrillero colombiano Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la región llanera de Apure, el cual fue reportado por agencias el fin de semana.
Sin embargo, un oficial militar presente en la zona aseguró a La Jornada que el hecho sí ocurrió. Adicionalmente, periodistas locales pudieron comprobar que a la morgue de San Fernando, capital de la entidad, ingresaron nueve cadáveres provenientes de la zona del suceso y estaban esperando que llegaran más cuerpos.
El pasado viernes se habría producido una operación aérea que involucró bombardeos con drones militares y cuyo objetivo fue un campamento del ELN en Buena Vista del Meta, una zona rural que colinda con la frontera colombiana. El coordinador de la ONG FundaRedes en la entidad, Juan Francisco García, reportó en X que habría al menos 19 muertos en el lugar y pidió a las autoridades esclarecer los hechos.
El propósito detrás del operativo sería el control del territorio para facilitar actividades mineras de corporaciones estadunidenses, aseguró un oficial militar que declaró bajo la condición de mantener el anonimato.
“El objetivo es el control de territorios mineros y asentar sus corporaciones”, afirmó. También confirmó la versión difundida el fin de semana por agencias de que en la operación habría participado “inteligencia estadunidense”.
Por su parte, García asegura que el grupo guerrillero se concentró en territorio venezolano al ser cercado desde el lado colombiano por fuerzas militares de ese país. “Fue un operativo tenaza”, afirmó.
La relación cambia tras el secuestro de Maduro
El hecho ocurrió exactamente un mes después de un incidente parecido en la zona fronteriza del estado de Bolívar, donde un enfrentamiento entre la Guardia Nacional Bolivariana y un grupo guerrillero dejó un muerto y varios heridos. Ya para entonces comenzaba una avanzada de retoma territorial en las zonas fronterizas, especialmente las cercanas a la actividad minera, por parte de las fuerzas armadas venezolanas.
Durante años, organizaciones como Fundaredes, la ONG de derechos humanos Provea y algunos periodistas especializados en la fuente militar habían denunciado la creciente presencia del ELN y disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dentro de territorio venezolano con la supuesta anuencia del gobierno de Maduro, que negaba esas versiones. Pero la relación de los gobiernos de Nicolás Maduro y Hugo Chávez con la insurgencia colombiana siempre fue de tolerancia y respeto. Incluso Maduro participó activamente como facilitador de los diálogos de paz tanto del gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC como del de Gustavo Petro con el ELN.
Analistas del ámbito militar señalan que luego del 3 de enero, cuando Estados Unidos bombardeó Caracas, secuestró al presidente Maduro y estableció un régimen de tutela sobre las autoridades venezolanas, el tablero de juego respecto a la guerrilla ha cambiado aceleradamente. Las regiones fronterizas han pasado de ser santuarios o zonas de refugio para los insurgentes a objetivos militares.
Otra fuente vinculada a los organismos de seguridad de la entidad explicó a La Jornada que “algo cambió”, pues hasta hace poco había preocupación por “la relación y el entendimiento” entre elementos militares venezolanos y el ELN.
Ayer llegaron a la morgue de San Fernando, capital de Apure, nueve cuerpos, todos de hombres jóvenes sin identificación, y se esperaba que llegaran al menos 10 más, pero el número definitivo de víctimas es incierto.
La agencia Ap reportó desde Washington que el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, se reunió con su homólogo venezolano Oliver Blanco, mientras que la Casa Blanca ha intensificado su presión sobre el gobierno encargado y grupos de oposición en la nación sudamericana a fin de que avancen con rapidez en los preparativos para celebrar elecciones, incluso a partir del próximo año.
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