Filosofando sobre el vivir… con el deseo permanente de la existencial vida

APOSTILLAS

Federico Sánchez -FS Fedor-

Trato de existir sin excitarme notablemente. Intento hacerlo tan sólo a tientas, como por un amanecer tranquilo, como por un atardecer mágico, que al llegar la noche se ahoga en múltiple sentido, y sin aspavientos. Y si me invento el éxtasis, procuro evitar un eterno vacío e intento que sea de noche, como por una oscuridad sumergible en la ociosidad.

Quiero estar en un enrarecimiento, como en una contradicción metafísica, sin apariencia fija, sin obnubilación, y asimismo ser causa no causada por un efecto discordante en sí mismo, sin viceversa; quiero decir, que sea casi nada.

En efecto, existir eternamente sin haber nacido todavía, y en cada noche ver la luz como asomándose de día, sin sumisión, sin cadenas atadas, como espejos de mis ojos, como siluetas aclarando la luz de mi ilusión.

Quiero parecer una gota de agua; podría ser suficiente, atinado si llegara de una marea salina, y que un pez haga burbujas si me brotan lágrimas de aguamarina.

He decidido que la tristeza ha de ser sin haber sido, y que un camaleón orqueste la alegría, como si el sol no existiera, y se acometa una empresa arropándome con piel de cocodrilo.

Me gustaría pender de un hilo inalámbrico o estar al filo de una navaja sin el equilibrio de una vara mágica a cuesta, aun sea un suicidio automático. Entonces debería dudar, sopesar, antes de emprender el camino hacia una existencia que no me angustie, en tanto la vida se prorrogue eternamente. Y, como agua que ha de correr, fácilmente escapar por los corrillos de mis dedos, y más si son frágiles.

En consecuencia, a penas con gracias, debo pensar que existiré, que prolongaré la vida, como una madreselva, o una hiedra adherida a la pared, y de algún modo elevaré mi dilema existencial.

Quizás podría ser real, una existencial vida más placentera. Sería posible si la tarde llega sin un sol calcinante, crepuscular. O si amanece más temprano, como hoy, que llueve al alba, con apretadas gotas prominentes, afectivas, efectivas, con esencia de terneza, sin agonía, abordo de mis fueros, de mis alegrías.

De modo que para prolongarme voy existiendo, ya amplio, ya en la adultez, sin estulticia, levitado sutilmente en la tempestad revoltosa de unos ojos de ascuas, de llamas. Unos ojos de tormenta, de sobrevivencia, que son savias, que son fuerzas marítimas que prolongan mi ardor en mi existir.

Y ser genio para que, en un santiamén, volatizar el fuego de la maldad que proviene de los fundamentalismos religioso, pero también político, y económico, y bélico, que no toleran a sus vecinos.

¡Ah, qué más podría concedérseme!, para que la vida no permanezca tanto, como el llanto de los niños de Palestina.

El autor es Periodista, Publicista, Cronista de cine, catedrático de universidades O&M y UTESA–. Escritor –Poeta, Narrador, Dramaturgo, Ensayista–. Se declara Humanista Universal.  FaceBook: Federico Sánchez.  Wasap: 809-353-7870. Email: anthoniofederico9@gmail.com.  


Descubre más desde Notiultimas

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta