Cómo prevenir y reconocer la dermatitis por calor

Aunque la alergia y la dermatitis pueden parecer similares a simple vista, su origen es completamente distinto

No toda erupción que aparece durante el verano es una alergia. La llamada dermatitis por calor es una de las consultas cutáneas más frecuentes durante esta época del año y, aunque rara vez representa un problema grave, puede convertirse en una molestia constante si no se toman las medidas adecuadas.

«La llamada dermatitis por calor es una irritación de la piel que suele aparecer cuando las altas temperaturas, el sudor y la humedad obstruyen los conductos de las glándulas sudoríparas«, explica el doctor José Alberto Torresalergólogo de Cemdoe, especializado en alergia y asma. 

La forma más habitual de esta afección recibe el nombre médico de miliaria o sarpullido por calor y, aunque no se considera una alergia, sí puede generar una importante inflamación e incomodidad.

Las señales que no hay que ignorar

La piel suele dar aviso antes de que el problema empeore. Pequeños granitos rojizos, sensación de picazón, ardor o escozor, así como un aumento de la sensibilidad en determinadas zonas del cuerpo son algunas de las manifestaciones más frecuentes. En algunos casos incluso pueden aparecer pequeñas ampollas superficiales.

Aunque la alergia y la dermatitis pueden parecer similares a simple vista, su origen es completamente distinto.

«La principal diferencia es que la dermatitis por calor suele estar directamente relacionada con la exposición a altas temperaturas, humedad y sudoración excesiva«, aclara Torres.

Las alergias cutáneas, en cambio, suelen desencadenarse por el contacto con un alérgeno específico, ya sea un cosmético, un medicamento, un metal, un alimento o alguna sustancia ambiental. Además, pueden acompañarse de urticaria, hinchazón e incluso síntomas respiratorios.

La ubicación de las lesiones también ofrece pistas importantes. El sarpullido por calor suele ubicarse en aquellas zonas donde el sudor permanece más tiempo y existe mayor roce entre la piel.

Una característica distintiva de la dermatitis es que las molestias aumentan cuando la persona suda y disminuyen al mantener la piel fresca y seca.

«En la mayoría de los casos, la dermatitis por calor no constituye una emergencia médica y puede manejarse con medidas generales de cuidado de la piel» José Alberto Torres, Alergólogo“

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

No todas las personas reaccionan igual al calor. La combinación de altas temperaturashumedad elevada y sudoración intensa crea el escenario perfecto para que aparezca esta irritación.

A esto se suman otros factores como el uso de ropa ajustada o elaborada con telas sintéticas, permanecer durante largos períodos en ambientes poco ventilados, realizar actividad física en las horas de mayor calor, la obesidad (debido a la presencia de más pliegues cutáneos) y padecer piel sensible o dermatitis atópica.

Las zonas más vulnerables suelen ser el cuello, el pecho, la espalda, las axilas, las ingles, debajo de las mamas, así como los pliegues de codos y rodillas. En los bebés, el área del pañal es una de las más afectadas.

Cómo prevenirla

El especialista recomienda mantener la piel limpia y seca, utilizar ropa ligera, holgada y preferiblemente de algodón, evitar la exposición prolongada al calor extremo y buscar espacios ventilados o climatizados cuando sea posible.

También aconseja ducharse después de realizar actividades que provoquen sudoración abundante, mantenerse bien hidratado y evitar el uso de cremas excesivamente grasas que puedan obstruir los poros.

En el caso de los niños, especialmente los lactantes, destaca que son particularmente vulnerables porque sus glándulas sudoríparas todavía no han completado su desarrollo.

Por esto, Torres sugiere vestirlos con ropa fresca y transpirable, evitar abrigarlos en exceso, mantener las habitaciones ventiladas, cambiar la ropa húmeda por sudor con frecuencia y vigilar especialmente zonas como el cuello, la espalda y el área del pañal.

La hidratación adecuada, de acuerdo con la edad del niño, también forma parte de las medidas preventivas.

¿Cuándo acudir al médico?

En la mayoría de los casos, la dermatitis por calor desaparece con cuidados básicos y no representa una emergencia médica. Sin embargo, el profesional de la salud advierte que existen señales que ameritan valoración profesional.

«Se recomienda consultar a un médico cuando la erupción persiste varios días sin mejoría, el picor o el dolor es intenso, aparecen ampollas extensas, existe fiebre asociada, se observa pus o signos de infección y si la inflamación se extiende rápidamente», refiere.

«De igual forma, hay que acudir a un profesional cuando el paciente es un bebé pequeño, un adulto mayor o una persona con enfermedades que comprometen el sistema inmunológico«, concluye. 

Laura Ortiz Güichardo, Diario Libre

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