Si sientes picazón, ardor o notas un cambio en el flujo, seguro ya tienes dos pestañas abiertas en Google buscando respuestas. «¿Es una simple infección vaginal o una enfermedad de transmisión sexual (ETS)?«. La duda pesa como plomo, y aunque internet está lleno de información, también está repleto de mitos. Hoy vamos a aclarar esta confusión de una vez por todas, sin dramatismos innecesarios, pero con la seriedad que tu salud merece.
Según el instituto médico Mayo Clinic, muchas personas confunden las infecciones vaginales comunes con enfermedades de transmisión sexual (ETS), lo que puede llevar a diagnósticos erróneos y a una automedicación peligrosa. Así que, antes de entrar en pánico o hacer conjeturas, vamos a desglosar qué es cada cosa, cómo identificarlas y qué hacer si aparecen síntomas.
¿Qué es una infección vaginal y qué la causa?
Las infecciones vaginales son alteraciones en la microbiota natural de la zona íntima, causadas por hongos, bacterias o parásitos. Las más comunes son:
- Candidiasis vaginal: Provocada por el hongo Candida albicans. Se manifiesta con flujo blanco y espeso, picazón intensa y enrojecimiento.
- Vaginosis bacteriana: Aparece cuando hay un desequilibrio en las bacterias vaginales. Su síntoma más característico es un flujo grisáceo con olor a pescado.
- Tricomoniasis: Es una infección parasitaria de transmisión sexual, pero no se clasifica como ETS. Causa flujo amarillo-verdoso, mal olor y picazón intensa, señala la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
Factores de riesgo:
- Uso excesivo de antibióticos
- Cambios hormonales
- Ropa ajustada y húmeda
- Uso de productos agresivos como duchas vaginales
¿Qué es una ETS y cuáles son las más comunes?
Las ETS a diferencia de las infecciones vaginales comunes, se transmiten por contacto sexual con una persona infectada, indica Planned Parenthood Federation of America. Algunas de las más frecuentes incluyen:
- Clamidia y gonorrea: Pueden ser asintomáticas, pero cuando presentan síntomas, incluyen flujo anormal, ardor al orinar y dolor pélvico.
- Herpes genital: Se manifiesta con ampollas dolorosas en la zona íntima.
- Virus del papiloma humano (VPH): Puede causar verrugas genitales y está relacionado con el cáncer de cuello uterino.
- VIH: Ataca el sistema inmunológico y, aunque no presenta síntomas inmediatos, puede provocar infecciones recurrentes y fatiga extrema.
Síntomas: ¿Cómo diferenciar una infección vaginal de una ETS?
Algunos síntomas se superponen, pero hay pistas clave:

Si aparecen llagas, dolor persistente o fiebre, es hora de visitar al médico.
Diagnóstico y tratamiento: ¿Qué hacer si tienes síntomas?
La única forma de estar segura es acudiendo a un ginecólogo para pruebas específicas. Evita la automedicación y sigue estas recomendaciones:
- Para infecciones vaginales: Se tratan con antifúngicos, antibióticos o antiparasitarios según la causa.
- Para ETS: Algunas, como la clamidia y la gonorrea, tienen tratamiento con antibióticos, mientras que el herpes y el VPH no tienen cura, pero pueden controlarse.
Prevención y cuidado de la salud íntima
- Usa preservativo en todas tus relaciones.
- Evita las duchas vaginales y productos agresivos.
- Mantén una higiene adecuada, pero sin excesos.
- Acude a chequeos ginecológicos regulares.
Diferenciar entre una infección vaginal y una ETS no siempre es fácil, pero conocer los síntomas y acudir a un especialista es clave. Tu salud íntima no es un tema para tomar a la ligera, así que si algo no se siente bien, escucha a tu cuerpo y busca ayuda profesional. ¡Más vale prevenir que curar!
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