La contaminación está encogiendo el pene y reduciendo los espermatozoides rápidamente

Si el nivel de contaminación se mantiene, el conteo de espermatozoides humanos en una muestra de semen podría llegar a cero en 2045.

Hace un par de semanas, la noticia de que el cambio climático estaba causando estragos cognitivos en los seres humanos causó revuelo en los medios de comunicación. Hoy, un nuevo estudio revela que la contaminación podría comprometer la actividad sexual de los hombres, por la notable reducción en el tamaño del pene que se ha observado recientemente.

No es ninguna novedad que el conteo de espermatozoides ha sufrido una reducción notable desde la década de los 80. Algunos científicos especialistas en reproducción aseguran, incluso, que los seres humanos nos enfrentamos a una extinción masiva si esta tendencia no se revierte pronto.

De acuerdo con Erin Brockovich, asistente legal y activista ambiental, en un artículo para The Guardian, puede que el fin de la humanidad esté más cerca de lo que pensemos. No sólo por la emergencia climática global, sino por la merma significativa en espermatozoides:

“[…] el conteo de espermatozoides ha caído casi un 60% desde 1973. Siguiendo la trayectoria en la que estamos, la investigación de Swan sugiere esperma los recuentos podrían llegar a cero en 2045. Cero”.

Uno de los alicientes más incómodos para los hombres sea quizás la reducción notable del pene que se ha registrado en las últimas décadas. La autora se cuestiona seriamente por qué la ONU no ha convocado a una reunión global para discutir el tema, que parece permanecer por debajo del agua.

Una problemática que rebasa la virilidad

Todo indica que además de reducir el tamaño del pene, la contaminación podría mermar a poblaciones humanas enteras. Es cierto: el problema rebasa una cuestión de virilidad. Podría ser, además, que los productos químicos responsables de esta merma estén más cerca de nosotros de lo que pensamos.

Botellas de plástico, envases de cosméticos, comida empaquetada. Cualquier plástico de un sólo uso está amenazando a los ecosistemas del mundo. Ahora los seres humanos también estamos pagando facturas altas por este consumo desmedido. Debido a una cultura poco sensible al reciclaje, la reproducción humana peligra severamente.

Así como no se degradan en el exterior después de cientos de años, los microplásticos tampoco terminan el proceso al interior el organismo. Por esto, se conocen como “productos químicos permanentes“. Debido a este deshecho irresponsable, la humanidad está llegando a un punto de ruptura —al día de hoy, los científicos no saben con certeza si nos podremos recuperar.

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