Aunque no está prohibido formalmente beber cerveza sin alcohol antes de un viaje, puede dar lugar a controles en carretera y problemas de concentración.
Según el médico, la persona experimenta la ilusión de beber alcohol: se conservan el sabor y el ritual, pero sin el efecto tóxico.
Sin embargo, desaconseja conducir después de haber bebido este tipo de alcohol. En primer lugar, el olor característico puede despertar las sospechas de la policía de tráfico. En segundo lugar, beber varias botellas seguidas puede elevar el nivel de etanol hasta cerca o incluso por encima del límite legal.
«Si bebes varias latas o botellas seguidas y luego te pones al volante, el nivel total de etanol puede acercarse o superar el límite permitido», explicó Sergeev.
Incluso una pequeña dosis de alcohol reduce la concentración y ralentiza el tiempo de reacción.
Las personas con adicción al alcohol suelen evitar la cerveza sin alcohol porque no les proporciona el efecto embriagador deseado. Para ellas, esta bebida suele convertirse en un «trayectoria» antes de volver a consumir licores fuertes.
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