Los bombarderos chinos de la discordia

Las maniobras de bombarderos chinos en un islote del mar de China Meridional son una demostración de fuerza de Pekín, que busca afirmar sus pretensiones territoriales ante unos vecinos divididos y Estados Unidos obsesionado con Corea del Norte.

El régimen chino ha recibido numerosas protestas, en particular de Estados Unidos, Filipinas y Vietnam, al organizar el viernes ejercicios militares en las disputadas aguas del mar de China Meridional.

China llevó a cabo una serie de despegues y aterrizajes de bombarderos H-6K de largo alcance y con capacidad nuclear, en esta zona marítima por donde transita un tercio del comercio mundial.

Como ya es habitual, Pekín rechazó las críticas, desmintiendo cualquier “militarización” del mar de China Meridional, pese a haber instalado ahí bases navales y aéreas en islotes reforzados artificialmente desde la llegada al poder del presidente Xi Jinping, en 2013.

China reivindica la casi totalidad de este mar amparándose en una presencia histórica. Un arbitraje internacional de 2016 desestimó sin embargo sus argumentos. Y otros países ribereños (Filipinas, Vietnam, Malaisia, Brunei y Taiwán) tienen pretensiones, algunas de ellas cruzadas.

Los bombarderos aterrizaron presumiblemente en la isla de los Bosques (isla Woody en inglés o Yongxing en chino), principal base china en el archipiélago de las Paracelso, también reivindicado por Vietnam y Taiwan, según Bonnie Glaser, del Centro de estudios estratégicos e internacionales (CSIS) en Washington.

Desde las Paracelso, un bombardero H-6K puede cubrir la casi totalidad del mar de China Meridional, así como varios países ribereños, según un análisis del CSIS.

– Petróleo y gas –

En tiempos de paz, la presencia militar china le da a Pekín los medios para influenciar sobre sus pequeños vecinos en esta región, cuyo subsuelo es potencialmente rico en hidrocarburos.

Con su flota, China puede “disuadir a Vietnam y Filipinas de extraer” petróleo o gas, según Glaser.

Y en tiempo de guerra, “las instalaciones militares chinas incrementarían para Estados Unidos el coste de una intervención”, agrega.

Pekín desplegó a principios de mayo misiles en el archipiélago de las Spratleys, ubicado al sur de las Paracelso, informó la cadena CNBC, que cita fuentes cercanas a los servicios de inteligencia.

Vietnam denunció una “grave violación” a su soberanía. Filipinas expresó su “preocupación”, aunque destacó su “estrecha relación y amistad con China”.

De hecho, la unidad internacional frente a las pretensiones de China deja que desear, destacan los expertos, para quienes el gigante asiático ha logrado dividir a los países miembros de la Asociación de naciones del sureste asiático (Asean).

Y las operaciones “Libertad de navegación”, que regularmente lleva a cabo Washington al enviar a su flota para patrullar cerca de los islostes controlados por China, no han conseguido disuadir al régimen del presidente Xi.

“Estados Unidos no ha podido formar una coalición para impedir a China militarizar el mar de China Meridional” comenta desde Singapur William Choong, del Instituto internacional de estudios estratégicos.

– Momento bien elegido –

Días antes de la prevista reunión, el 12 de junio, del presidente estadounidense, Donald Trump, con el líder norcoreano Kim Jong Un, “creo que hay una razón política evidente en el momento elegido” para las recientes maniobras militares chinas, destaca Euan Graham, del Instituto Lowy en Australia.

“Estados Unidos está centralizado en el caso norcoreano, y hay para China una ventana de tiro en la cual la reacción norteamericana sería muy probablemente moderada”, explica.

No obstante, las maniobras militares de Pekín parecen “ante todo simbólicas”, según Euan Graham.

“Para un verdadero despliegue en la isla de los Bosques, sería necesario instalar unas infraestructuras y la logística de apoyo para hacer volar aviones, abastecerlos, guardar los armamentos y alojar a las tripulaciones”, subraya. “El simple aterrizaje de un avión no lo convierte en un espacio operativo”, añade.

En cambio, desplegar aviones de combate en las Spratleys sería más significativo, ya que ello pondría el norte de Australia al alcance de los misiles chinos, según Graham.

AFP

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