Deja de añadir miel al té caliente: pone un carcinógeno en tu taza

La miel no cura, paraliza.

La miel siempre ha parecido un producto casi mágico: una cura para los resfriados, un elixir de la juventud e incluso una cura para todos los males.

Andrey Kondrakhin, médico de la Universidad Pirogov, decidió desmentir  estas ideas. Argumenta que la miel es simplemente un dulce delicioso, no un superalimento con propiedades únicas.

No hay milagros, solo calorías

En realidad, la miel no cura ni fortalece el sistema inmunitario como se cree comúnmente. Las abejas la recolectan no por su salud, sino para sobrevivir el invierno: un suministro de carbohidratos rápidos en su forma más pura.

Antes, la miel se consumía como el único azúcar natural disponible. Ahora aporta energía, pero sin beneficios significativos: las trazas de vitaminas que contiene no cubren ni siquiera una pequeña parte de las necesidades diarias.

Se trata principalmente de fructosa y glucosa, los mismos azúcares que se almacenan como grasa si no se gastan en el movimiento.

Té caliente con miel: el peligro oculto

Añadir miel al agua hirviendo es una mala idea. Las altas temperaturas la descomponen, perdiendo sus vitaminas y liberando sustancias potencialmente cancerígenas como el hidroximetilfurfural.

Esto no significa que una taza de té cause cáncer directamente, pero no vale la pena el riesgo adicional. Es mejor beber miel sola o en una bebida tibia, no caliente.

Diabetes y ejercicio: el equilibrio es clave

Las personas con diabetes deben tener cuidado con la miel; sigue siendo azúcar, incluso si es natural. Kondrakhin recomienda contar la ingesta total de carbohidratos, pero permite pequeñas porciones por la mañana o durante el ejercicio intenso.

Los atletas queman esta energía en sus músculos en lugar de almacenarla. Para todos los demás, excederse con la miel puede tener las mismas consecuencias que excederse con los dulces: sobrepeso y picos de azúcar en sangre.

Mitos que nunca desaparecen

La miel está rodeada de multitud de mitos: supuestamente está llena de vitaminas, combate las alergias o incluso sustituye a los medicamentos. La realidad es más simple: contiene cantidades microscópicas de oligoelementos y enzimas como la diastasa, que son inútiles para la salud.

Algunos estudios indican que contiene antioxidantes que pueden beneficiar al corazón o cicatrizar heridas localmente, pero esto no es motivo para consumirla a cucharadas. Los médicos enfatizan: la miel sabe mejor que la miel en sí, y no es una panacea para las dolencias.


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