China muestra una «nueva estrategia» para América Latina con sanción a Belice y Paraguay

Las sanciones de Pekín a ministros de Asunción y Belmopán demuestran que el gigante asiático lleva una estrategia más dura al marcar cuáles son «las líneas que no hay que cruzar» en su relación con Latinoamérica, dicen expertos. Además, señalan que otras multas a Paraguay podrían ser letales para la economía del país sudamericano.

El Gobierno chino anunció este 12 de octubre la imposición de sanciones contra el ministro de Comunicación de Paraguay, Gustavo Villate, y el ministro de Relaciones Exteriores de Belice, Francis Fonseca, tras considerar que ambos funcionarios cometieron «una severa interferencia en asuntos internos de China».

Según explicó en conferencia de prensa la vocera de la Cancillería china, Mao Ning, Pekín decidió aplicar las sanciones como una manera de «advertencia y disuasión», luego de que los ministros visitaran Taiwán y, en el caso del paraguayo Villate, difundiera información falsa acerca de «supuestos ‘ciberataques chinos'».

Aunque China cuenta con una ley de sanciones a entidades extranjeras desde 2021 —que impide que las personas u organizaciones sancionadas hagan negocios con ciudadanos o empresas chinas—, es la primera vez en que el gigante asiático las utiliza con personas o gobernantes de América Latina.

En diálogo con Sputnik, el experto ecuatoriano en relaciones internacionales Santiago Carranco Paredes remarcó que la postura del Gobierno chino marca un cambio de estrategia con respecto a las políticas de Pekín de principios del siglo XXI, cuando apostaba por «una cooperación por medio de una hegemonía benevolente«.

Eso, expresó, le permitió ganar «muchos adeptos» en América Latina, particularmente a partir del comercio y las inversiones.

Sin embargo, comentó Carranco, los cambios en la coyuntura internacional parecen haber llevado a China a complementar su soft power (poder blando) con un sharp power (poder coercitivo), especialmente hacia países de América Latina y el Caribe que mantienen su reconocimiento a Taiwán y no a la República Popular China, como Paraguay, Guatemala y Belice.

«Esta estrategia responde directamente a una coyuntura del mundo en el que las hegemonías benevolentes ya no están utilizando la cooperación, sino que optan por la coerción. EEUU lo ha hecho y le está dando resultados con sus socios en Europa y en América Latina, por ejemplo, con el Escudo de las Américas», explicó el coordinador del Laboratorio de Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE).

‘Una sola China’, la línea roja de Pekín

Para Carranco, esta postura china se sostiene también en que «ya no estamos hablando de una China que era simplemente una alternativa», sino de una potencia «consolidada como el primer o segundo gran socio comercial de todos los países«, lo que le permite transmitir de manera más firme sus posturas.

En ese sentido, el experto consignó que, más allá de posibles diferencias ideológicas con otros gobiernos, China coloca como requisito excluyente «el respeto a la política de ‘Una sola China‘», que implica no mantener relaciones con Taiwán. «Mientras no se cruce esa línea, no habrá problemas y estas sanciones son un aviso de cuáles son las líneas que no hay que cruzar», apuntó.

«Si los países no cruzan esa línea podrán seguir en el Escudo de las Américas y también tener relación con China, pero si la cruzan, [Pekín] pondrá medidas fitosanitarias, sanciones o no apoyará en algún organismo multilateral. China ya no está en la posición de convencer, como lo estaba hace 25 años», sintetizó.

Además, Carranco apuntó que naciones como Paraguay, Belice o Guatemala terminan siendo «la voz de Taiwán en organismos multilaterales y espacios altamente simbólicos» y, en la medida en que China se sigue consolidando como potencia, «habrá un momento en que va a requerir que el reconocimiento a Taiwán ya no exista«.

Paraguay pierde más de lo que gana con Taiwán

La sanción contra el ministro Villate fue rechazada por el Gobierno paraguayo, que aseguró que la medida «genera fricciones innecesarias» pero ratificó su «firme respaldo a la República de China (Taiwán)». La gestión de Santiago Peña también recibió el apoyo de Taiwán, que también emitió una declaración en el mismo sentido.

Consultado por Sputnik, el exviceministro de Minas y Energía de Paraguay y parlamentario del Mercosur Ricardo Canese subrayó que el vínculo entre Paraguay y Taiwán se sigue sosteniendo únicamente porque dirigentes taiwaneses aplican una «política de la chequera» con los gobernantes paraguayos, ofreciendo fondos «para que hagan lo que quieran sin ningún tipo de control».

En contrasentido, mencionó, crece en la nación sudamericana la convicción de que entablar relaciones con Pekín sería más redituable, tanto para el sector agroexportador y sus posibilidades de vender carne a China como en la industria paraguaya, que se abastece en dos terceras partes de maquinaria elaborada por el gigante asiático.

Canese apuntó que Paraguay «pierde enormemente al tener relaciones con Taiwán y no con China»; consignó que «se calcula que se pierde una cifra muy por encima de los 1.000 millones de dólares al año al no poder exportar a China«. Esto, advirtió, podría volverse mucho peor si China decide seguir la línea de estas sanciones y aplicar algún tipo de restricción a los envíos de mercadería china hacia Paraguay.

«Si China impusiera restricciones a sus exportaciones hacia Paraguay, toda Ciudad del Este podría morir. Y se trata del principal centro comercial del Cono Sur y un mercado fundamental para la economía paraguaya», sostuvo Canese.

En ese sentido, recordó que, incluso sin relaciones diplomáticas, China es el principal origen de las importaciones paraguayas y los productos chinos se han vuelto fundamentales tanto para el comercio minorista como para servir de insumos para la industria del país sudamericano.


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