ACOPIOS LITERARIOS n.º 17: Soliloquio de un bebé

(Relato)

Federico Sánchez -FS Fedor-

Ese que dicen que es mi Papi me besuquea como si yo fuera una niña; cosa que no me gusta mucho. Ni que yo fuera tan delicado para que me confunda; prefiero a mi Tía Hortensia, la hermana de Mami, que sí sabe lo que es delicadeza; ella dice que soy el “Bebé más bello del mundo”, y no deja de tener razón; pero qué será eso de mundo; ojalá sea una cosa bonita, porque así sabré que en verdad soy más bonito que otra cosa bonita, porque si es algo así como una bola que rueda y rueda y se lleva por delante las cosas bellas, apropiándose de todo, atropellando a la gente, creando confusión, y sometiéndonos a un intenso calor, y a la miseria, o llevándonos a un confín de injusticia y guerra, entonces no me gustaría que me compararan con el mundo.

Recuerdo hace seis meses, cuando nací, que al abrir los ojos lancé un grito del susto; fue un horror, al ver tantas cosas raras a mi alrededor, algunas feísimas; bueno, ahora ya no los son porque se han hechos familiares, pero son tan diferentes al lugar donde yo estaba, apacible, calientito, un poco estrecho, pero acogedor, que me protegía de esa atmósfera tan candente y rarificada que hay aquí afuera, en el mundo como dice Tía. Lo que más extraño es esa materia líquida que me cubría todo el cuerpo, que me mantenía tan sedoso, suave, y siempre limpio; digo limpio porque ahora no sé por qué a cada rato siento algo que me cubre el cuerpo de la cintura hacia abajo, y a veces alrededor de mi boca, y que antes no sentía cuando estaba recostado de la pared cartilaginosa de Madre; ahora no me queda más remedio que cerrar la nariz con las puntas de mis dedos; es como si acá afuera todo estuviera infectado, porque antes yo escuchaba un sonido susurrante, creo que eran los latidos de Mami y el arrullo de su voz cantando una melodiosa canción…

(“Por qué llora la tarde su llanto y entristece el camino”),

…ahora sólo escucho el cuchi cuchi de mi Tía y de mi Abuela y unos sonidos rarísimos, como una jerigonza que no sé lo que significan, pero lo peor es que esos sonidos a veces son tan fétidos que cierro los ojos y veo imágenes de los pañales que me ponen; parece que es una semejanza de lo que huelo; bueno creo que no debo ser tan mal agradecido, pues me tratan como al Rey Midas; creo que soy el centro de atención de toda la casa; por ahí andan unos niños y unas niñas que dicen que son mis parientes, primos hermanos, primos segundos, que siempre andan llorando dizque porque no les dan todos los gustos; si mal no recuerdo yo sólo he llorado una vez…

(“…por qué llora teniendo belleza el sol y la flor”)

…y fue cuando salí o me sacaron de mi paraíso, y no lloré, no porque me sentí extraño o porque me desprendieron del lado de mi Mami, no, fue porque ese tipo con vestido de verde y blanco me dio tremenda nalgada, que todavía siento el ardor; yo creo que fue que lo ensucié o lo mordí sin darme cuenta; lo cierto es que no sé por qué me pegaron, como si yo hubiera hecho una travesura; digo esto porque he observado que a los niños les pegan, a algunos muy fuerte, cada vez que hacen una travesura, y pensar que hay otros métodos para castigar a los que hacen travesuras, sólo estamos reclamando un derecho que nos corresponde, el derecho a ser un niño feliz, jajá, jajá, cómo gozo con mi propia ironía.

Ahora oigo a mi Papi quejándose de lo que sucede allá afuera, lo que ellos llaman el mundo, no sé exactamente qué es, pero él dice que “La vida está muy dura y que no entiende para qué ha habido un cambio de gobierno si la cosa sigue igual, por lo menos en la situación económica, que no ve diferencia entre el año en que estamos”, creo que dijo “1978 y dos o tres años atrás, y que la guerra entre las naciones civilizadas va acabar con el mundo”; por eso no me gusta que me comparen con el mundo; también dice mi Papi “que ya no es como antes que había respeto, que los valores humanos están por el suelo”; serán los valores humanos piedras, o juguetes, de esos juguetes que mi Tío Juan me trajo hace unos días, que cada vez que me los dan !cuchuplum! se caen y no salen del suelo.

Pues sí, nunca entendí por qué me dieron esa nalgada, a lo mejor fue para tranquilizarme porque me veía asustado; será porque me veían raro, como infectado por algún virus acuoso; debe ser, porque tan pronto me pegaron me envolvieron en una toalla, o sería para que no me contaminara de esa enfermedad que mi Abuelo materno le llama “el virus de la sinrazón”, pues así decía él cada vez que se refería a los políticos; dice el abuelo que “sólo piensan en sí mismos, que dicen una cosa hoy y mañana otra, hablan con el corazón, y de la boca para afuera hacen otra cosa; y también se encierran en sus intereses personales, y siempre creen que tienen la razón, y que el otro, los demás son irracionales”; bueno no entiendo aún ese teorema, pero ni modo, qué le voy a hacer, aunque debo comprender mejor, y tratar de ser todo lo contrario, un bebecito bueno, para que mi abuelo no me meta en el mismo saco del “virus de la sinrazón”, que corroe al mundo, aún yo sea más bonito que el mundo.

¡Qué bueno! acaba de llegar lo más preciado de esta casa, claro después de mí, mi Mami; se ve tan linda con esos cachetes rosados, y ese peinado dizque al estilo de Sonia Silvestre, dizque para verse como una artista…

(“Por qué llora la tarde sabiendo que existe otro día, y alegría, después de tormenta y días de sol”),

…aunque no me gusta esos faldones que se pone siguiendo esa moda tan vieja; a mi Papi tampoco le gusta, reviviendo un tiempo pasado que ya no se sabe si fue buena o mala; también se ve bella cuando canta…

(“Por qué llora la tarde en el río salpicando su lecho…”)

…o está cerca de mi Papi que no sé qué le hace éste para que se ponga así; pero no me gusta esa cosa roja que se pone en la boca; suerte que para besarme se lo quita con servilleta, y viene hacia mí, “mi criatura perfecta, mi talismán, mi tesoro, mi amorcito corazón”, son palabras de ella, eh, que se sepa, refiriéndose a mí, y siempre viene con una sonrisa a flor de labios, “cómo está la cosa más preciosa de mami”, esa es mi mami, y la cosa ésa que dice que es preciosa, soy yo, je, je, je, je.

!Oh, también llega mi tía linda, la que me compara con el mundo; no sé cuál de los mundos, si es el que dice mi papi no me gusta, pero total, la tía sabe lo que hace y dice; lo que no me gusta de ella es ese sudor que trae de allá fuera y viene ¡cutuplán! me lo pega en la frente, en mis brazos tiernos y delicaditos, pero luego, al cabo de un rato, viene fresquecita y me recoge, me aprieta, me mima, me levanta, me pega sus cachetes en la barriga y en la nalga, me clava sus dientes tiernos, blancoperlas, ah! eso sí, suavísimo, eh, con tanta terneza que siento un cosquilleo que me va erizando todo el cuerpo, bueno, eso creo, “…cuando comiences a caminar te compraré un velocípedo para que recorras todo el pasillo y la sala-comedor y todo el patio”, dice ella, y quién le dijo a tía que yo quiero crecer, con lo bien que me siento así, siendo la cosa más bella del mundo, y con tantas cosas raras que pasan, allá fuera, en ese otro mundo de papi, ay no, qué va, “…y yo muchos carritos para que juegue a la carrera”, esa es madre que agrega, como si yo quisiera ser un viajero del oeste en constante peligro, y la tía sugiere que “mejor un cochecito para pasearlo todas las tardes por el parque y cantarle canciones bonitas bajo los árboles”…

(“Por qué llora gritándole al viento angustia y dolor, y la tarde ya sabe que tu ser se llevó mi cariño”);

…Mami ya no me da el seno como antes, que me daba leche todo el día, cuando no iba al trabajo, ahora sólo lo hace antes de irse y cuando llega del trabajo; por qué se inventaron que la mujer tenía que trabajar, en vez de amamantarme todo el día; dice padre que eso es producto de la liberación femenina; no entiendo qué quiere decir, pero él asegura que con la liberación femenina la mujer ha salido perjudicada y no beneficiada; no entiendo, “Antes, la mujer”, ese es mi papi hablando, “…hacía oficio, cuidaba los niños y atendía al esposo; luego de la liberación, también hace todo eso, y además tiene que estudiar, y trabajar, aportar dinero para los gastos, y si llega cansada a la casa, si no hace los menesteres del hogar, el hombre se pone celoso, sobre todo si no lo atiende a él, y piensa que ella está en otra cosa”…

(“Y comprendo que también la tarde solloza de amor”).

Sigo sin entender, porque si “está en otra cosa”, entonces es bueno, porque si yo soy la cosa más bonita del mundo, según las sabias palabras de mi más estimada y querida tía, entonces debe ser que las cosas son bonitas, una más que otra, como mi caso, que soy la cosa más bonita del mundo, entonces (ahí vengo con un “silogismo imperfecto”, como diría el abuelo), si mi mami está en otra cosa es porque está en una cosa bonita y buena, como yo, je, je.

Dice mi tío, que eso de la liberación femenina es “una pendejada, puro libertinaje”, y le aseguro que no entiendo la diferencia entre liberación y libertinaje, que alguien me ayude; bueno mejor lo dejo así, porque ahí viene la reina de este príncipe a traerle su cena, puré de papa a la mayonesa, y a mi papi le trae lo que más le gusta, espaguetada a la milanesa, que según él es un plato especial en “tiempo de crisis”; ni idea tengo de lo que es, sólo veo unos hilos gruesos, largos que se los va tragando, atragantándose, y ensuciándose la boca y “el hocico”, como dice mi Abuela, “va a engordar demasiado y no te servirá la ropa,” repite insistente, como si la ropa no hay que cambiarla siempre, porque se ensucia y se pone vieja, sin embargo ella es vieja y nadie la ha cambiado, pero porque es “la cosa más dulce del mundo”, yo soy la cosa más bonita, y ella la más dulce, eso dice tía, a lo mejor es para no echarnos a pelear, como esos hombres que veo por la tevé, cuando papi la enciende, que tienen unas cosas raras en las manos, como un globo que abre y cierra, y comienzan a pelear kituplum, plum, plamk, dándose golpes y un réferi ahí, en el medio, separándolos, pero luego los echa a pelear de nuevo, como unos gallos que vi hace días, cuando me llevaron al campo; ah, el campo, “tan fragante y risueño” (son palabras del Abuelo) que siento, viendo tantos matorrales y arroyuelos y aves trinando, como si estuviera en el paraíso de donde yo vine cuando aún no había cumplido mis nueve meses; si así fuera todo el mundo, el mundo de tía, me sentiría feliz.

Pues sí, como les decía, entonces estaban esos gallos frente a frente, un pinto colorao como el cielo cuando atardece, con un crepúsculo amarillento y anaranjado, y el otro gallo blanco como la nieve, lanzándose espuelazos, como los boxeadores, sólo que con las patas, no con los puños, bueno cuál es la diferencia, y alrededor de ellos estaban las gallinas, como si fueran fanáticas esperando que ganara uno para ovacionarlo, echársele encima, y esos gallos que se desgarran la creta, uno a otro, ya el pinto colorao se va arriba, ya el blanco disfrazado de valiente le lanza una patada, saltando por los aires, y así sucesivamente, hasta que el blanco se quedó con la corona, aunque por poco tiempo, porque después el colorao volvió a la carga, debido a que el blanco le permitió restablecerse, sacando fortaleza de donde nunca debió de sacarla; bueno quizás sea lógico, pues son animales irracionales, pero esos dos hombres ahí en la tevé, no lo entiendo, y también los que les llaman luchadores, dando saltos por los aires, tirando patadas a lo loco, estrellando a su contrincante al suelo que de paso estallan sin compasión, del dolor inmenso, según la cara que ponen, aunque el abuelo dice que eso es un truco para “embaucar a los ignorantes”, y lo dice con énfasis, con rabia, “…ellos se creen que yo soy pendejo, que me van a engañar”, repite el abuelo insistente; “ya la cosa no es como antes, se han perdido los valores humanos”, le responde la abuela, mi dulce abuela, “es que los tiempos cambian madre”, dice mi mami, mientras me entra la cuchara en la boca, con el décimo bocado, “…son otros tiempos y el que no se adapta pierde”.

Pierde qué, yo me pregunto, por qué tienen que engañar a uno haciendo creer que dan unas patadas y puñetazos en plena cara, que son falsos, “…los políticos son iguales”, responde el abuelo, “…sólo hacen promesas y promesas”, y vuelve de nuevo con las promesas, el abuelo está obsesionado con que cumplan unas promesas que más que promesas es demagogia, hipocresía, no sé qué tiene contra esos pobres, infelices políticos que se la pasan trabajando todo el día, sí, todo el día y la noche, porque a veces los veo en la tevé en la mañana, en la tarde, en la noche, habla que te habla, supongo que es orientando a la gente, ¿no?; y eso quiere decir que están trabajando todo el día; oh! se cae en mi pecho, tan dulce como la abuela, un poco de papa y mami lo recoge con ternura, pero no me gusta que me lo lleve a la boca, pues no siento el mismo sabor, es como si ese chin de papa ya está usado, cuando rueda por mi delantal recoge mugres formándose una pelotita mágica y cuando me la da no siento el mismo sabor, entonces intento restregarme con mis manitas blancas pero mami me las agarra, las aprieta, me las baja hacia el pecho, “Quieto Bebé, quieto, cómase su puré, tranquilo, y deje de estar mirando tanto para la tevé”.

Y obedezco; llega tía Mary, prima y hermana de crianza de papi, que también tiene un bebé como yo y me enfrentan a él, “…saluda, saluda a tu primito”, dice mami, y chocan mi mano, tierna y dulce, con la de él, una mano un poco tosca, aburrida, no tan suave y elegante como la mía, es un bebé ahí, ahí, es decir, ni lindo ni feo, aún no he oído a tía decirle “Cómo está la cosa más bonita del mundo”; sólo me lo dice a mí, y si me lo dice a mí es porque, como diría el humorista y parodiante Milton Peláez, él “es más feo que yo”, ja, ja, ja, ja, je, je, je. Bueno pues, como seguía diciendo

(“…la tarde está llorando y es por ti, porque ve la soledad en mi camino”).

De:

AL FINAL DE LA ESCAPADA, y otros cuentos desempolvados, 2004.

El autor es Periodista, Publicista, Cronista de cine, catedrático de universidades O&M y UTESA–. Escritor –Poeta, Narrador, Dramaturgo, Ensayista. Se declara Humanista Universal.  FaceBook: Federico Sánchez.  Wasap: 809-353-7870. Email: anthoniofederico9@gmail.com.  


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