PUERTO PLATA, R.D. – La paciencia de la comunidad de Puerto Plata llegó a su límite. Residentes y la diáspora en el extranjero denunciaron la total indiferencia y apatía del ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, y de la senadora Ginette Bournigal, frente al aislamiento y los precios abusivos en el Aeropuerto Internacional Gregorio Luperón (POP).
Mientras volar a Puerto Plata se ha convertido en un «lujo prohibitivo» —obligando a los viajeros a aterrizar en Santo Domingo o Punta Cana y realizar largas jornadas terrestres—, las dos figuras políticas más influyentes de la provincia mantienen un silencio que la comunidad califica como complicidad por omisión.
Los afectados aseguran la existencia de un «complot» y «manos oscuras» que buscan boicotear el turismo de la Costa Norte para beneficiar a otros polos turísticos, mediante una asfixiante carga impositiva en la terminal local.
«Se han hecho de la vista gorda. Paliza, con su peso en el Poder Ejecutivo, y Bournigal, con su discurso legislativo, han abandonado a su propia tierra», afirman los denunciantes.
Advertencia contundente
La comunidad exige una intervención gubernamental inmediata, una auditoría a las tarifas aeroportuarias y la regulación de los pasajes. De lo contrario, advierten de manera tajante: el pueblo les pasará factura en las urnas y castigará el desinterés de sus representantes antes de que la desconexión con sus electores sea irreversible
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