Señalan que EEUU se jacta de ubicar «narcopolíticos» en México, pero «no le interesa solucionar el narco»

La narrativa del ‘narcogobierno’ que EEUU ha utilizado contra el Gobierno de Claudia Sheinbaum no es más que otro método injerencista más de parte de la Casa Blanca para ejecutar sus políticas intervencionistas en México, pero también en otros países latinoamericanos, señala el analista político mexicano Jesús Escobar.

Han sido múltiples las ocasiones en las que Washington ha tratado de justificar sus acciones injerencistas contra México a través de un discurso que, incluso, ya ha llegado a la práctica, con señalamientos penales directos de los fiscales estadounidenses contra políticos mexicanos, como el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a quien acusan de delitos relacionados con el narcotráfico.

Sin embargo, este hecho no se traduce en una imperiosa voluntad de EEUU de acabar con el crimen organizado en América Latina —como tanto lo ha pregonado Donald Trump y muchas administraciones anteriores—, sino en utilizar la bandera de «la lucha contra el narco» para satisfacer los intereses imperialistas norteamericanos, observa Escobar.

De hecho, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum dijo recientemente que «muchas veces el Gobierno de EEUU ha utilizado la acusación de vínculos con el narcotráfico de alguna persona o político para tener una situación de injerencia o debilitamiento de los gobiernos».

Justo en ese contexto se enmarca el caso del narcotraficangte mexicano Ismael Mayo Zambada, cuya audiencia en Nueva York se realizará el próximo 20 de julio, ante una cadena perpetua casi segura que tendrá como castigo. Y es que la captura y el traslado del exlíder del cártel de Sinaloa ha generado tensiones diplomáticos entre México y Washington: mientras el país latinoamericano alega que hubo participación del FBI —lo cual implicaría la violación del derecho mexicano e internacional—, EEUU lo niega.

Y es que, explica el analista, EEUU está dis rediseñando su relación con el continente americano a raíz de la competencia abierta directa que tiene con China, en donde «el tema de los semiconductores, las baterías y la cuestión farmacéutica va a ser determinante». Por ello, dice Escobar, Washington ha diseñado «una integración [americana] a punta de garrote».

«Lo que le interesa a EEUU es que no haya ningún gobierno soberano, que ningún gobierno pueda tomar determinaciones en materia comercia», concluye.


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