¿Por qué siempre escoges el mismo tipo de pareja?

¿Por qué siempre escoges el mismo tipo de pareja?

Varios estudios han determinado que muchas personas acabamos escogiendo el mismo tipo de pareja una y otra vez. No aprendemos de los errores y, casi sin darnos cuenta, nos aventuramos hacia nuevas relaciones siguiendo un mismo patrón, pero ¿a qué se debe?

Algunos lo definirían como “tropezar una y otra vez con la misma piedra”. Otros, “el destino”, ese que nos hace caer en brazos del mismo tipo de pareja, la misma trae sufrimientos y sinsabores, decepciones y la posterior ruptura. ¿Es verdad, por tanto, que de algún modo u otro, acabamos enamorándonos del mismo estilo de persona?

Los estudios nos indican que en buena parte de los casos, así es. Por término medio, muchos de nosotros pensamos que nuestras preferencias cambian con el tiempo. Nos decimos que esa pareja que tenemos ahora no tiene nada que ver con las anteriores… Sin embargo, siempre hay semejanzas, matices, personalidades similares; porque, de un modo u otro, parece que tendemos a enamorarnos de un tipo específico de hombres o de mujeres.

El coste psicológico de esos vínculos en los que solo fluye la infelicidad, la codependencia o el sufrimiento en cualquiera de sus formas es inmenso. De ahí que sea necesario en muchos casos reorientar la intervención terapéutica para hacer ver a la persona la necesidad de romper ese patrón afectivo.

Cada uno de nosotros nos sentimos atraídos por una serie de dimensiones, tanto físicas como conductuales. Asimismo, sentimos mayor afinidad por un estilo muy puntual de personalidad y no por otro.

Si a ello le sumamos la necesidad que se tiene a menudo de buscar en la pareja lo que a uno le falta, tendremos sin duda una fórmula explosiva. Esa donde acabar siempre con el mismo tipo de pareja.

Y no lo decimos solo por decir. Si buscamos en la literatura científica, nos encontraremos con trabajos muy interesantes que nos confirman esta idea.

Así, estudios como los realizados por los psicólogos Yoobin Park y Geoff MacDonald, de la Universidad de Toronto, nos indican que los datos resultan muy significativos: por término medio siempre hay un tipo, un estilo o patrón de persona que nos atrae más que otra y con la cual acabamos teniendo una relación afectiva.

Ahora bien, hay una particularidad. Las personas muy extrovertidas y con alto grado de apertura a la experiencia suelen tener relaciones con parejas muy diferentes.

En este caso, es común que no acaben siempre con un mismo tipo de persona. La personalidad un poco más introvertida, por ejemplo, sí evidencia cierta estabilidad en la personalidad distintiva de la pareja.

Estar con mismo tipo de pareja nos da seguridad

Hemos señalado que una de las razones por las que solemos acabar con un mismo tipo de pareja es porque buscamos en el otro lo que nos falta. Esa sensación de vacío o carencia nos impulsa a la necesidad de buscar un estilo de persona capaz de llenar esas oquedades en nuestro carácter, en nuestra personalidad.