Austria rechaza que la energía nuclear sea sostenible y amenaza con medidas

Austria rechaza que la energía nuclear sea sostenible y amenaza con medidas

Viena, 2 ene (EFE).- El Gobierno austríaco de conservadores y ecologistas rechazó la propuesta de la Comisión Europea de declarar las inversiones en energía nuclear y gas natural necesarias para la transición verde y amenazó con tomar medidas legales.

La ministra de Medio Ambiente y Energía, la ecologista Leonore Gewessler, acusó a la Comisión de hacer “un lavado de cara verde” a la energía atómica y el gas natural, que, a su juicio, “son dañinas para el clima y destruyen el futuro de nuestros hijos”.

Gewessler aseguró en su cuenta de Twitter que el Gobierno austríaco estudiará de forma detallada el borrador y que de aplicarse la propuesta de la Comisión llevará el asunto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

El ministro de Finanzas, el conservador Magnus Brunner, insistió en que la nuclear no es una fuente de energía sostenible y que no debería ser incluida por la Comisión Europea en sus planes de transición ecológica.

El país centroeuropeo fijó con una ley de rango constitucional la prohibición del uso de la energía nuclear después de que un referendo rechazase en 1978 la apertura de una central atómica.

Austria es uno de los países europeos con los sentimientos antiatómicos más arraigados y ninguna de las formaciones con representación parlamentaria defiende su empleo.

En su propuesta, la Comisión propuso que reciban la etiqueta verde las inversiones en las centrales nucleares que obtengan el permiso de construcción antes de 2045 y que también se considere sostenible al gas natural siempre que provenga de energías renovables o tenga bajas emisiones en 2035.

Los Estados miembros están divididos sobre el papel que deben tener estas dos fuentes de energía en la transición hacia la neutralidad climática que Bruselas quiere alcanzar en 2050.

Francia lidera el grupo de países que quieren que la energía nuclear se considere sostenible, mientras que Alemania se opone a ello, aunque Berlín sí es favorable a que las inversiones en gas natural reciban la etiqueta verde durante la transición.