Así se veía el ‘Dragón de la muerte’, el mayor reptil volador de Suramérica

Así se veía el 'Dragón de la muerte', el mayor reptil volador de Suramérica

Un equipo de paleontólogos ha identificado en la provincia argentina de Mendoza a una nueva especie del reptil volador que habitó la Tierra hace unos 86 millones de años. Lo bautizaron como ‘Thanatosdrakon amaru’, o el Dragón de la muerte.

Los restos fosilizados del , que se encuentran en perfecto estado de conservación, “pertenecen al esqueleto axial (vértebras) y al esqueleto apendicular (huesos de los miembros anteriores y posteriores) de dos ejemplares”, explica uno de los autores del estudio, el investigador de la UNCUYO y de Conicet, Leonardo Ortiz David, en un comunicado.

El importante descubrimiento se realizó en rocas de fines del Período Cretácico que datan de 86 millones de años. En cuanto al reciente estudio, se desprende de los trabajos realizados entre 2014 y 2019 por Ortiz David durante el desarrollo de su tesis doctoral. Permitieron identificar al animal como una de las especies voladoras más grandes del mundo.

“Los pterosaurios fueron un grupo muy singular de animales que vivieron desde el Triásico hasta el Cretácico y representan los primeros vertebrados que adquirieron la capacidad de volar activamente”, explica el paleontólogo.

Al someter los huesos del reptil a un análisis filogenético, los autores del estudio llegaron a la conclusión de que también era el pterosaurio más grande de Sudamérica, pues pertenece a un grupo de pterosaurios del Cretácico Superior del cual forma parte el Quetzalcoatlus, el pterosaurio más grande del planeta.

Mientras que el espécimen de mayor tamaño llegaba a medir aproximadamente nueve metros, el segundo reptil tenía una envergadura de unos siete metros, informan los paleontólogos.

“Es inusual hallar numerosos huesos de pterosaurios de gran tamaño y en buen estado de conservación. Este aspecto es crucial, ya que Thanatosdrakon preserva elementos nunca antes descubiertos en otros azhdárquidos gigantes”, prosigue Ortiz.

Por su parte, Bernardo González Riga, director del Laboratorio y Museo de Dinosaurios de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) de la UNCUYO, afirma que los estudios tafonómicos y sedimentológicos de los fósiles permitieron arrojar luz sobre el ambiente en el que habitaron dichos reptiles y sobre cómo se preservaron.