Los drones iraníes, protagonistas en la guerra de Ucrania

Redacción Internacional, 7 oct (EFE).- En las últimas semanas los drones de fabricación iraní Shaded 136 se han convertido en protagonistas en la guerra de Ucrania, donde el ejército ruso los ha empleado, rebautizados como “Geran 2”, en numerosos ataques.

El Shaded 136 (“testigo” en persa) es un avión teledirigido no tripulado, desarrollado por la compañía HESA y que entró en servicio en 2021. Con un rango de acción de 2.500 kilómetros, los “Shaded 136” se utilizan exclusivamente para ataques selectivos y los explosivos que pueden transportar detonan al impactar.

Según fuentes militares, pueden alcanzar una velocidad de 180 kilómetros por hora y lanzar ataques contra radares, piezas de artillería y otros objetivos militares. El explosivo lo portan en el morro, donde también llevan la óptica para la dirección.

Su tamaño es de 3,5 metros de largo, 2,5 metros de envergadura y pesan alrededor de 200 kilos.

En julio pasado el Gobierno estadounidense ya alertó de que Irán estaba preparando la entrega a Rusia de cientos de drones para que Moscú los usara en su ofensiva militar contra Ucrania.

El 30 de agosto la administración estadounidense aseguró que la entrega de estos aparatos había comenzado y que decenas de ellos habían sido recogidos por aviones de carga rusos en un aeródromo iraní.

El primer uso verificado del “Shaded 136” contra objetivos ucranianos se produjo el 13 de septiembre, al ser derribado uno de ellos en la región de Járkov, cerca de Kupyansk, donde las tropas rusas trataban entonces de contener la contraofensiva lanzada por Ucrania.

Desde entonces, el número registrado de ataques rusos efectuados por estos drones kamikazes ha ido creciendo rápidamente tanto en el frente de combate, donde han sido lanzados contra armamento militar y posiciones de artillería, como en zonas más alejadas de la primera línea de fuego, como las regiones ucranianas de Odesa, Mykolaiv y Dnipropetrovsk.

Antes del conflicto de Ucrania se cree que el “Shaded 136” ya había sido utilizado en el conflicto de Yemen y en kurdistán iraquí. En julio de 2021 Israel acusó a Irán de atacar con este aparato, frente a las costas de Omán, al buque cisterna “Mercer Street”, de propiedad japonesa pero operado por una empresa del multimillonario israelí Eyal Ofer.

Teherán negó estar implicado en el ataque, que se hizo con un dron y causó la muerte de dos miembros de la tripulación, un ciudadano rumano y otro británico.

El pasado 8 de septiembre Estados Unidos sancionó a cuatro empresas iraníes y a un individuo por suministrar drones a Rusia y a la Guardia Revolucionaria de Irán.

Los sancionados eran el proveedor de servicios Safiran Airport Services, con sede en Teherán; Paravar Pars Company, asociada con la Universidad Imam Hossein y controlada por la Guardia Revolucionaria; y Design and Manufacturing of Aircraft Engines (DAMA), propiedad de la Guardia Revolucionaria iraní.

También Baharestan Kish Company y el director gerente de la compañía, Rehmatollah Heidari, encargada de supervisar varios proyectos relacionados con la defensa iraní entre ellos la fabricación de drones. 

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