Jokic impone su ley en Miami y Denver golpea a los Heat en la Final de la NBA

Los Nuggets recuperan el factor cancha perdido en el segundo partido gracias a una increíble actuación de Nikola Jokic y Jamal Murray. La serie continuará en South Florida

Nikola Jokic vive bajo la ley del más fuerte. La de ser superior y demostrarlo. Sus exhibiciones valen oro y aunque en el segundo partido de la final no pudo solo, cambió al pisar Miami. El serbio tomó la final de la NBA por los cuernos, con 32 puntos, 21 rebotes y 10 asistencias, y cambió el partido con un dominio total y absoluto. Anotando, bajo tableros y repartiendo. Desarboló a los Miami Heat (109-94), les quitó la sonrisa después del 1-1 y subió, de nuevo, la candidatura de los de Colorado a tomar los cielos. El Joker siempre ríe.

Es un cambio a la final de la NBA. Del 1-1 y sonrisas en Miami, a una lección. La del acelerón en el tercer cuarto, la de Jokic como forma y fondo. Jamal Murray se aplicó, especialmente, de salida y con un final primoroso (34 puntos, 10 asistencias y 10 rebotes). Aaron Gordon se sumó al balcánico en el tercer parcial. Y secundarios, como Christian Braun (15 puntos, 4 rebotes), aportaron lo que se escapó en el segundo del Ball Arena.

Un inicio igualado

El partido vivió todo tipo de capítulos aunque Denver siempre estuvo conectado. Primero, el cambio de sede de las Finales también cambió el estilo de salida. Más embarrado, menos ritmo. Miami aceleró de inicio, con parciales de 5-0 o el último de 14-10. Denver no dejó hacer y entre la presentación de Murray (8 puntos en cinco minutos) y un Jokic que pronto colocó al frente a los Nuggets, con 10+7 en el primer cuarto, ante unos Heat que bajaban porcentajes de acierto en el primer cuarto (28% desde el triple en 12′).

Ese acelerón del serbio tuvo sostén en un Butler más entonado que nunca de inicio en los partidos. Sus seis seguidos más un gran tiro decisivo de Lowry igualaron todo en el primer acto (24-24, 12′). Esa igualdad trató de romperla Caleb Martin, en su primer gran momento de las finales con ocho puntos seguidos, pero los Nuggets no temblaron entre la segunda unidad (nueve puntos entre Braun y Brown) y dos triples de Murray (37-38, 19′).

Una igualdad máxima. Tanto que hasta el descanso ninguno de los dos equipos logró máximas más allá de los cinco puntos. En esa renta se fueron los Nuggets (48-53, 24′) gracias a Jokic en modo ‘triple-doble’ al descanso (a sólo tres asistencias, 14+12+7) y Jamal Murray (20 puntos al descanso) cortando los acelerones de Strus y Butler. Pero Denver, más allá de Murray y Jokic, se quedaba en nada. Los dos puntos de Porter y cuatro de Gordon eran su resumen. Pero en el marcador no pintaba tan mal para los de Michael Malone.

La ley Jokic

La realidad era que Denver mandaba, y Miami incumplió su misión de inicio del segundo tiempo. Salió dormida, sin tanta intensidad. Y Denver entró con un 0-6, aparición de Aaron Gordon con dos grandes cortes a canastas. Y cuando los Heat se enteraron, los Nuggets marcaban el ritmo. O Jokic, que finalizaba como quería de espaldas a canastas colocando seis espectaculares a su renta (57-67, 30′).

Subió el tono físico y Jokic impuso su clase. Definía, pero también repartía. Cuando Butler trató desde el triple cerrar la brecha, el serbio respondió desde fuera. Miami se desangraba desde fuera y no encontraba más allá de su superestrella (62-76, 34′). La alerta roja estaba desatada.

Porque Miami colapsó. Ni siquiera la zona 1-3-1 de Spoelstra carburaba, ante unos Nuggets inmensos en transición. Braun siguió trabajando con cuatro seguidos, aunque Butler salvó como pudo la papeleta antes del periodo final (68-82, 36′).

Y aunque sí, no hay un equipo en el último cuarto como los Heat, Denver no soltaría esa renta. Jokic siguió dejando sus tiros marca de la casa con distancia, Murray apretó, con un gran trabajo en el rebote (9) y Braun, infatigable en el esfuerzo, combatía en los dos lados de la cancha. Así es imposible para el rival (72-93, 40′). Butler (28 puntos) y Adebayo (22 puntos y 17 rebotes) rendían, pero todos los demás estaban desaparecidos en combate.

No dejaron de pelear, con un parcial de 7-0 incluido o un triple de Duncan Robinson para reducir a los diez antes del minuto final, pero Murray golpeó desde la media distancia, siguió percutiendo el aro y Jokic sacó otro reverso imparable para que el 2-1 en la final de la NBA sea una realidad. Jokic, en toda su expresión. Es el mejor del mundo y su ley se aplica.

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