Se realizó la provocación: ¿busca EEUU una guerra mundial total a riesgo de la destrucción de la humanidad?

¿Podrá Trump competir con China sin desatar una guerra?

Por Javier Benítez

La provocación se consumó. El avión con la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi, a bordo, ha aterrizado en Taiwán. Poco le importó a la Casa Blanca las graves consecuencias que pueda llegar a tener esta acción, pese a que el presidente de China, Xi Jinping, avisó a su par de EEUU, Joe Biden, de que no jugara con fuego.

¿Morir matando?

EEUU es consciente de que sus días de potencia hegemónica global están contados, y que el mundo unipolar que abanderó desde la caída de la Unión Soviética [URSS], está ‘condenado’ a convertirse, más pronto que tarde, en un mundo multipolar en el cual ya no tendrá la última palabra. En nada.

En este contexto es que, en los últimos meses, incluso en los últimos días, el país norteamericano ha intensificado sus provocaciones. En orden cronológico, primero, desató la operación militar especial de Rusia en Ucrania [país al que utiliza como ariete de sus ambiciones imperialistas], y sigue anunciando que continuará enviándole armas y proveyéndole de inteligencia ‘hasta el último ucraniano’.

En los últimos días, lanzó una provocación con Kosovo como punta de lanza para intentar desatar un conflicto con Serbia, en el mismo corazón de Europa. Y para coronar, y pese a las advertencias del Gobierno chino, consumó la gran provocación al gigante asiático con el aterrizaje y visita de Nancy Pelosi, quien ostenta el tercer cargo más importante de la Administración Biden, en Taiwán.

¿A la desesperada?

Así, EEUU parece haber emprendido la huida hacia adelante, a la desesperada, viendo que el mundo ya no estará hecho a su medida, a la medida de sus ambiciones. Y es que el problema que se le presenta ahora a EEUU, es que Rusia ya no es la Rusia de cuando cayó la URSS, Serbia ya no es la Serbia de cuando fue bombardeada, y China, ya no es la China de hace medio siglo. Las respuestas pueden llegar a ser muy dolorosas para la Casa Blanca.

“Finalmente se ha confirmado que la señora Pelosi, en esta acción absolutamente innecesaria, ha llevado la provocación a las mismas puertas de China aterrizando en Taiwán”, advierte el analista internacional Eduardo Luque.

De acuerdo al experto, lo que pretende EEUU es probar la capacidad de respuesta de China, que ha respondido de forma clara y muy consecuente durante las conversaciones mantenidas entre Xi Jinping y Biden.

El analista incide en que “la posición de EEUU parece forzar la maquinaria para llevar al mundo a un conflicto directo entre China y EEUU. Si no es ahora, si no estalla, lo que está claro es que se está diseñando para el futuro un enfrentamiento inevitable entre EEUU y China, y esto ya comienza a ser una cierta evidencia”.

Y es que EEUU ha decidido hacer estallar tres polvorines: uno activo, entre Rusia y Ucrania, a la que está respaldando militarmente, otro entre Serbia y Kosovo, donde podría tener una participación activa, y este en el que se enfrenta de primera mano a China.

“Es una situación realmente increíble y falta de toda lógica. Porque cualquier lógica político-militar te diría que es un grave error, un gravísimo error, por más super-potencia que seas [EEUU], abrir varios frentes al mismo tiempo enfrentándote con rivales de calado: no estamos hablando de Irak del año 2003, que era un país sin Ejército, destruido, con diez años de sanciones económicas, sin capacidad prácticamente de respuesta militar. No es el Gobierno de Muamar Gadafi en Libia, o la guerra en Siria que para EEUU también se ha perdida, sino que se está enfrentando a dos enormes superpotencias: Rusia y China”, apunta Eduardo Luque.