Pese a pronósticos sombríos, no bajaron en la pandemia: sorpresa con las remesas

Califican como desfachatez amenaza de ramfistas de paralizar envío de remesas a la RD

Por Alfredo Zaiat

Pese a la crisis sanitaria y económica del COVID-19 y a lo que se estimaba cuando comenzó la pandemia, los flujos de remesas demostraron capacidad de resistencia y disminuyeron menos de lo previsto en 2020.

El último reporte del Banco Mundial Resilience. COVID-19 Crisis Through A Migration Lens indica que los países de ingreso bajo y mediano recibieron flujo de remesas registrados oficialmente por 540.000 millones de dólares en 2020, apenas 1,6% por debajo del total de 548.000 millones de 2019.

Los ingresos de remesas aumentaron en América Latina y el Caribe (6,5%), en Asia meridional (5,2%) y en Oriente Medio y Norte de África (2,3%).Sin embargo, cayeron en Asia oriental y el Pacífico (7,9%), en Europa y Asia central (9,7%) y en África al sur del Sahara (12,5%).

El informe precisa que el declive en los flujos enviados a África al sur del Sahara respondió casi en su totalidad a una caída de 28% en los flujos de remesas a Nigeria. Si se excluyen los flujos a Nigeria, las remesas hacia esa región aumentaron 2,3%, lo que demuestra su consistencia pese a la crisis global.

Ingresos

En total, se estima que hay más de 270 millones de trabajadores extranjeros en todo el mundo. Esa masa de trabajadores envía a sus lugares de origen en promedio el 15% de sus ingresos.

Aunque los trabajadores migrantes suelen recibir peores remuneraciones en relación a trabajadores locales y, a la vez, están más expuestos a las crisis económicas, lo cierto es que las remesas consiguieron resistir de manera asombrosa el impacto del coronavirus.

La disminución de 2020 fue menor que la que se produjo durante la crisis financiera mundial de 2009 (-4,8%). También fue bastante inferior a la caída de los flujos de Inversión Extranjera Directa  (IED) a este grupo de países, que sin incluir los flujos provenientes de China, disminuyeron más de 30% en 2020.

Como resultado, durante 2020 los flujos de remesas a los países de ingreso bajo y mediano superaron los volúmenes de IED (259.000 millones de dólares) y de asistencia externa para el desarrollo de organismos multilaterales (179.000 millones de dólares).

Los principales factores que sostuvieron los flujos de remesas fueron:Los estímulos fiscales aplicados en los países anfitriones que mejoraron las condiciones económicas con respecto a las previsiones.La transición del dinero en efectivo al dinero digital para el envío de remesas.

“Mientras la COVID-19 sigue devastando las vidas de las familias en todo el mundo, las remesas continúan siendo vitales para las personas pobres y vulnerables”, señaló Michal Rutkowski, director mundial del Departamento de Prácticas Mundiales de Protección Social y Trabajo del Banco Mundial.

Para agregar: “Las respuestas de políticas de apoyo y los sistemas nacionales de protección social deben abarcar a todas las comunidades, incluidos los migrantes”.

Migrantes

La relevancia económica, social y política de las remesas son las siguientes:

1.-Aproximadamente una de cada nueve personas en todo el mundo recibe el apoyo de los fondos enviados a su hogar de origen por los trabajadores migrantes.

2.-Los migrantes envían el 15% de lo que ganan, que equivale de 200 a 300 dólares cada uno o dos meses.

3.-El envío de las remesas siguen siendo costoso. A nivel mundial, las conversiones de moneda y las tarifas por la transferencia ascienden a 7% del monto total.

4-.El dinero recibido es fundamental para ayudar a millones de personas que están en la pobreza. “Las pequeñas cantidades de 200 o 300 dólares que cada migrante envía representan alrededor del 60% de los ingresos del hogar de la familia, y esto marca una enorme diferencia en sus vidas y en las comunidades en las que viven”, explica Gilbert F. Houngbo, presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

5.-La mitad del dinero transferido se destina directamente a las zonas rurales, donde viven las tres cuartas partes de los pobres y los que padecen inseguridad alimentaria.

Resistencia

El Banco Mundial había pronosticado que el flujo mundial de remesas disminuiría 19,7% en 2020 en los países de bajos y medianos ingresos. Pero el resultado fue otro.

De la mano del repunte del crecimiento mundial, el Banco Mundial espera que los flujos de remesas hacia esos países aumenten 2,6% en 2021 para alcanzar los 553.000 millones de dólares, y 2,2% en 2022 para llegar a los 565.000 millones de dólares.

“La resistencia de los flujos de remesas es notable. Están ayudando a satisfacer la creciente necesidad de las familias de contar con medios de subsistencia”, dijo Dilip Ratha, principal autor del informe sobre migración y remesas del Banco Mundial y director de la Alianza Mundial de Conocimientos sobre Migración y Desarrollo (KNOMAD).

Ratha destaca: “Ya no pueden considerarse como insignificantes. Hace casi dos decenios que el Banco Mundial viene haciendo un seguimiento de los flujos migratorios y de remesas, y estamos trabajando con Gobiernos y asociados para elaborar datos oportunos y lograr que los flujos de remesas sean aún más productivos”.

Una gran cantidad de trabajadores migrantes trabajan en sectores considerados esenciales, que se mantuvieron activos durante los momentos más duros de la pandemia, como la agricultura, la construcción y la sanidad.Además muchos de ellos pudieron acceder a los estímulos y ayudas económicas que muchos países implantaron.

Otro factor relevante es que, según estudios académicos, como el del economista Jeffrey A. Frankel, Are bilateral remittances counterciclical?, en tiempos de crisis está comprobado que los trabajadores extranjeros envían más dinero a sus casas de origen.

Vacunas

Algunos países de acogida han incluido a migrantes en programas de transferencia de efectivo y han incorporado a los trabajadores migrantes en las campañas de vacunación para mejorar la seguridad de sus propias poblaciones.Sin embargo, muchos países de acogida están enfrentado restricciones fiscales y financieras por la extensión de la crisis.Por ese motivo, Dilip Ratha propone que “los países en desarrollo que acogen a migrantes necesitarían apoyo financiero en condiciones favorables de fuentes externas para sostener el aumento del gasto asociado con los migrantes”.

Dólares

El informe del Banco Mundial- KNOMAD estima que la llegada de remesas a América Latina y el Caribe aumentó 6,5% en 2020 y alcanzó los 103.000 millones de dólares.Si bien el COVID-19 causó una repentina disminución en el volumen de las remesas en el segundo trimestre de 2020, los envíos recuperaron terreno durante el tercer y cuarto trimestre.

Aunque todavía no ha llegado a los niveles previos a la pandemia, la mejora del empleo en Estados Unidos ha permitido aumentar los flujos de remesas.

Países como México, Guatemala, República Dominicana, Colombia, El Salvador, Honduras y Jamaica reciben la mayoría de las remesas de migrantes que trabajan en Estados Unidos.Por otro lado, la delicada situación económica en España afectó en forma negativa los flujos de remesas a Bolivia (-16,0%), Paraguay (12,4%) y Perú (-11,7%) en 2020.El reporte espera que los flujos de remesas hacia la región aumenten 4,9% en 2021.

Monedas digitales

El costo de transferir remesas a la región fue de 5,6% en el cuarto trimestre de 2020. Sin embargo, en muchos corredores de remesas los costos siguen siendo exorbitantes. Por ejemplo, el costo de enviar dinero a Cuba supera el 9%, y de Japón a Brasil representa 11,5%.

La pandemia por COVID-19 han impulsado los medios de pagos digitales y las fintech, siendo las remesas una de las operaciones involucradas en esa expansión, lo que ha servido para bajar los costos de las transferencias.El economista Sebastián Medrano explica que “las fintech operan como intermediarios financieros en diferentes segmentos dentro de los cuales se encuentran soluciones de pagos, incluidas las remesas”.

Las fintech tienen costos más bajos comparados con los métodos tradicionales y, algunas veces, sin la necesidad de tener una cuenta bancaria para realizar la operación.

Los usuarios pueden abrir una cuenta digital desde una aplicación y depositar dinero en ella y, una vez en su celular, pueden enviar el dinero a sus casas de manera fácil.

De ese modo, en esta crisis global las fintech están captando nuevos clientes por la posibilidad de hacer todo tipo de transacciones desde una aplicación, a costos menores, a comisiones más bajas y en menores tiempos de envío.