“Europa es un enano energético frente a Rusia”: por qué son ineficaces las sanciones occidentales

Por Samuel Cortes Hamdan

La Comisión Europea, brazo ejecutivo de la Unión Europea, anunció el endurecimiento de sus sanciones contra Rusia mediante un octavo paquete, luego de que se celebraran referendos de adhesión en los territorios de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporozhie, que fueron calificados por Occidente de simulación.

Bruselas consideró acotar importaciones rusas para generar afectaciones al país euroasiático por 7.000 millones de euros (unos 6.852 millones de dólares), explicó la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Pese a este posicionamiento, países como Hungría mantuvieron sus críticas a las sanciones, expresadas varias veces en el sentido de que terminan afectando a los ciudadanos de la Unión Europea, y enfatizaron su rechazo a aplicar estas medidas en particular en materia energética.

Sputnik conversó con el profesor en relaciones internacionales y geopolítica Jesús López Almejo para profundizar en los motivos detrás de estos desacuerdos intestinos en la Unión Europea y el alcance de las medidas económicas contra Rusia.

Ineficacia de la disuasión contra Putin

Desde un inicio, el objetivo de las sanciones fue disuadir al presidente de Rusia, Vladímir Putin, de escalar la situación con Ucrania, sin embargo, el objetivo ha fracasado por la disparidad de condiciones energéticas, estima el internacionalista, mientras el mandatario no ha renunciado a su toma de decisiones.

Europa, califica, es “un enano energético frente a una Rusia” que figura como potencia mundial en materia de combustibles. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), Rusia es uno de los principales productores y exportadores de petróleo del planeta, por ejemplo.

Sus principales exportaciones son precisamente el petróleo crudo, el petróleo refinado y el gas licuado de petróleo, con beneficios por 142.100 millones de dólares anuales en el conjunto de estos recursos energéticos, de acuerdo con el Observatorio de Complejidad Económica (OCE). Además, Rusia ocupa la posición 13 del mundo en exportaciones totales, donde también figura la venta de trigo, hierro, pescado, níquel y oro.

“Lo increíble es que, a pesar del fracaso monumental, los líderes europeos insistan en esa estrategia suicida”, en un escenario donde Europa figura dependiente a los recursos energéticos rusos, apunta López Almejo.

La coherencia del primer ministro húngaro

“Paradójicamente, Viktor Orbán parece ser el mandatario de la Unión Europea con el discurso más coherente al advertir el riesgo de empobrecimiento en el que incurre Europa al prolongar el desastre económico que significan las sanciones”, califica en referencia al rechazo constante del húngaro a las medidas contra Rusia.

Orbán, agrega López Almejo, ha acusado además a los líderes de la Unión Europea de no consultar a sus pueblos para legitimar sus sanciones. “Lo cuál es irónico, pues son los ciudadanos quienes más sufrirán las consecuencias negativas de estas estrategias fallidas. Debido a ello, la Unión Europea anuncia la retención de 7.500 millones de euros (unos 7.339 millones de dólares) a Hungría por entorpecer las agresiones administrativas contra Rusia”, agregó.

Al primer ministro húngaro se sumarían Chipre y Malta, dispuestos a vetar las nuevas sanciones energéticas contra Rusia, donde también se perfilan dificultades de consenso europeo ante restricciones, por ejemplo, a la energía nuclear rusa, de acuerdo con el Financial Times.

El efecto secundario, pero no menos importante

En vez de descomponer a Rusia, las sanciones occidentales en su contra han acelerado su aproximación a China y la India hacia la consolidación de sus relaciones comerciales. Estos tres países, junto con Sudáfrica y Brasil, conforman la alianza BRICS, una fuerza comercial en proceso de expansión toda vez que naciones como Argentina y Argelia ya han expresado su apetito de incorporarse.

“Estos gigantes tienen el dinero que el Gobierno ruso necesita para sortear las sanciones, pero al mismo tiempo se beneficiarán de los hidrocarburos rusos por los grandes descuentos de los mismos, lo que les ha beneficiado directamente”, apunta.

Entre los nuevos objetivos de las sanciones europeas figuran restricciones a la industria de diamantes rusa, piedras y metales preciosos, así como productos derivados del acero, mientras se pretende restringir la adquisición de semiconductores desde Moscú. Los líderes europeos, bajo directriz de Estados Unidos, dice López Almejo, pretenden atrasar al menos 15 años el desarrollo tecnológico de Rusia, donde sin embargo se olvida que China y la India pueden solventar carencias estratégicas en el desenvolvimiento del país.

La persistencia de las sanciones, considera el internacionalista, llevará a la ruptura comercial, un escenario que será aprovechado por Washington, pues al moderar la influencia rusa en Europa busca sustituir la provisión de hidrocarburos a precios más elevados.

“A Rusia lo mantiene a la defensiva, defendiéndose no sólo de Estados Unidos sino de 27 países hostiles, al final la apuesta de Estados Unidos es que todos pierdan en Eurasia y dejen de retar su hegemonía. Aún no queda claro si va en la ruta correcta”, considera.

Desde febrero de 2022, cuando comenzó la operación militar especial de Rusia en los territorios del Donbás, se han aplicado 9.363 sanciones contra el país euroasiático, de acuerdo con un análisis metodológico elaborado por la plataforma Castellum AI. De esta cifra, 7,766 sanciones se enfocan en individuos, 1.500 en entidades, 91 en embarcaciones y seis en aeronaves.

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