Los tres retos de percepción que Abinader debe superar

La propagación y creencia de que la oposición es débil y de que el PLD es invencible impactan su candidatura para generar confianza

De los cuatro políticos que hasta ahora están mejor posicionados según las encuestas para la Presidencia en el próximo año, Luis Abinader es el que la tiene más fácil para clasificar a la final, pues Danilo Medina tiene impedimento constitucional, Leonel Fernández, depende de que Medina modifique o no la Constitución e Hipólito Mejía es el que tiene menor posicionamiento en el electorado.

El político camina con cuidado, pues a pesar de que lleva una amplia ventaja a Mejía en intención de votos fuera del PRM, impuso padrón cerrado para la escogencia de los candidatos, al parecer como medida preventiva para evitar situaciones que en el futuro pongan en juego sus aspiraciones para el 2020 y la propia unidad de su partido.

A pesar de que el viento sopla a su favor en esta etapa del trayecto hacia la presidencia, Abinader debe tener en cuenta que batalla con tres zorros de la política capaces de provocar un giro inesperado en el escenario.

El gran problema del excandidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) sería vencer en las urnas en las elecciones del 17 de mayo del próximo año al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en una competencia en la que al día de hoy luce que iría en desventaja desde la percepción hasta la realidad y, según los trataditas, en la política la percepción es tan importante o más importante que la realidad.

Abinader tiene tres retos de percepción que debe despejar: La gente no aprecia que puede ganar las elecciones, que la oposición es débil y que el PLD es invencible.

Según la última encuesta Gallup el 12% de la población cree que Abinader será el próximo presidente, frente al 21% que piensa que será Leonel Fernández, 18% Danilo Medina y 3.8% Hipólito Mejía.

El otro problema de percepción que tendría que superar el proyecto de Abinader es la creencia generalizada de que la oposición, de la que él se le considera líder, es débil frente al Gobierno peledeísta y se repite como un estribillo en distintos círculos que “aquí no hay oposición”.

Al mismo tiempo, ante la población el PLD se percibe como un partido invencible, producto de que siempre ha tenido la capacidad de ponerse de acuerdo para mantener la unidad y ganar elecciones.

El mayor problema del PRM en su labor de principal partido de oposición es que no presenta ante la opinión pública una agenda común a la hora de enfrentar al gobierno. Por ejemplo, mientras Abinader es crítico del gobierno del presidente Medina, el otro líder de ese partido, Hipólito Mejía, acciona en sentido contrario.
Incluso Mejía en una ocasión hasta participó en una campaña de la Presidencia de la República sobre prevención de accidentes y en plena campaña electoral en el 2016, visitó el proyecto La Nueva Barquita para elogiarlo.

La labor de oposición de Abinader y el PRM quedó afectada en el proceso de aprobación de la Ley de Partidos, luego que esa organización decidió apoyar la propuesta del sector del presidente Medina para aprobar la legislación.

El sector de Leonel Fernández y los partidos minoritarios de oposición, que resultaron afectados por la aprobación de la Ley, aprovecharon esa coyuntura para vincular la decisión del PRM como un acuerdo político con el gobierno.

El hecho que de que la Junta Central Electoral (JCE) tenga la responsabilidad de administrar las primarias, de entrada evita en el PRM repetir los problemas que históricamente han generado en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) las elecciones internas.

División en PLD, mejor escenario para Abinader

Una división en el PLD sería un escenario ideal para Abinader de cara al 2020. Sin embargo, el comportamiento histórico de ese partido aconseja a la oposición a no apostar solamente a eso para ganar, pues hasta ahora administran sus diferencias y van unidos a las elecciones.

En el contexto político actual, una división del PLD estaría directamente relacionada a una reforma constitucional para habilitar al presidente Medina. Para modificar la Constitución se necesitan votos del PRM pues en el PLD Fernández conserva 40 seguidores firmas y en el hipotético caso de que algunos “cambien de parecer” no serán suficientes para reunir los 148 votos que se necesitan para modificar la Carta Magna.

Si Medina logra una reforma con votos del PRM, ese partido podría perder más de lo que gane, pues no tiene la seguridad de que efectivamente el PLD se dividirá, pero su credibilidad quedará nuevamente maltrecha y fortalecería la creencia de debilidad que tiene ante el electorado. Además, para Abinader el presidente Medina es un candidato más difícil de vencer que Fernández.
En caso de que el PLD se divida el escenario sería más favorable para el político, pero tampoco es una garantía de un triunfo en el 2020.

En 8 años Abinader se convirtió opción de poder

Abinader empezó a brillar en la política cuando Hipólito Mejía lo escogió como su compañero de boleta en el 2011 para las elecciones del 2012. Desde entonces, el político lleva una carrea en ascenso. Durante la crisis que dividió al PRD se colocó al lado de Mejía, en una estrategia que el tiempo le dio la razón, pues ambos formaron un partido que ahora es la segunda fuerza electoral del país y el PRD bajó a un 5% en las preferencias del electorado.

En el 2015 ganó la candidatura presidencial del PRM con más del 70% frente a Mejía. Ahora domina alrededor del 70% de las estructuras de ese partido. La encuesta Gallup publicada en octubre del pasado año coloca a Abinader en empate técnico con Medina y Fernández como favorito del electorado para ganar en el 2020.

Independientemente del resultado de las elecciones del 2020, Abinader, de 51 años, es de los políticos que gravita en el escenario que tiene mayor futuro, no solo por la edad, sino porque tiene el control del segundo partido más importante del país y su permanencia de principalía en el escenario político, depende del manejo que haga del actual proceso político, alcance o no la Presidencia.

Yanessi Espinal, El Caribe

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