Inodoros y hamburguesas

Por Juan Taveras Hernández

El escritor Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura, dijo que “si la mierda fuera un negocio los pobres nacieran sin culo”. No estaba lejos el laureado novelista de que muy pronto la materia fecal sería un negocio de grandes proporciones.

Hace apenas unos días,  el multimillonario Bill Gates presentó en China un inodoro que no utiliza agua, por  lo tanto las cañerías o alcantarillas en las casas,  edificios de apartamento u oficina no serán necesarias, pues esta computadora, a través  de un proceso químico, convierte los residuos sólidos, es decir, la materia fecal, en fertilizante.

Pienso que los pobres deberían cobrar por “fertilizar” todos los días. (A partir de ahora, en vez de mandar a alguien a la “mierda”, lo manda a “fertilizar”. Es más educado y menos grosero)

En un mundo donde cerca de mil millones de personas defecan en el exterior (calles, callejones, campos, desiertos, etc., el inodoro de Gates sería una solución a los niveles de contaminación que produce una buena parte de la humanidad.

El cofundador de Microsoft confía que en los próximos 10 o 15 años la mayoría de los complejos turísticos, residenciales, edificios de cualquier naturaleza, utilicen su invento lo que le ahorraría al mundo miles de  millones de dólares.

Bill Gates también le ha buscado una solución a la contaminación que producen las vacas.

Hay más de mil millones 500 mil vagas que producen la mayor cantidad de metano del mundo. Sus flatulencias contienen gases contaminantes que perjudican el medio ambiente. Aunque usted no lo crea, las Vacas son un problema causado por en el crecimiento y desarrollo de la ganadería ya que se alimentan de pastizales alterados químicamente para su pronto crecimiento, debido a la demanda cada vez mayor.

Dicen que “las vacas contaminan más que los automóviles”.

No hace mucho Gates mostró un proyecto alimenticio que asombró al mundo: las hamburguesas de carne falsa, pero con igual o mejor  sabor, más nutritivas y sin contaminación.

“Debido a que usamos 0% de carne de vaca, nuestra hamburguesa utiliza una mínima fracción de los recursos naturales de la Tierra. En comparación con las vacas, la hamburguesa ‘imposible’ utiliza 95% menos tierra, 74% menos agua y crea un 87% menos emisiones de gases de efecto invernadero. Y es 100% libre de hormonas, antibióticos e ingredientes artificiales”, Asegura la empresa.

Cosas como esas pensé que no las leería ni las vería nunca. Sin embargo, eso y mucho más seguiremos viendo en un futuro inmediato.

El periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer en su libro “Crear o Morir” advierte que América Latina está obligada a repensarse y rehacerse  introduciendo cambios radicales en los sistemas educativos de cada uno de los países que lo integran, al tiempo de invertir en la ciencia y la tecnología que tienen un crecimiento exponencial.

De no hacerlo la brecha que separa a los países desarrollados  de los subdesarrollados será tan grande que resultará imposible ponerse a la par con ellos. Y para mostrar la veracidad de sus afirmaciones hace un recorrido literal por la mayoría de los países que transitan por la “cuarta revolución industrial”.

Me quedé sin palabras al leer “Desafíos del Futuro”, escrito por el presidente del Foro Económico Mundial, entre los que está la propia raza humana. ¿Qué haremos con tantas personas en un mundo que no las necesita, pero que aumentará rápidamente y vivirá más años fruto del avance vertiginoso de la  médica utilizando todos los recursos tecnológicos que la ciencia pone en sus manos? (hoy somos 7 mil 500 porque la humanidad creció este año en 78 millones. En menos de 20 años  seremos más de 9 mil millones)

Marta García Aller, periodista española, ha publicado El Fin Del Mundo (Tal y como lo conocemos), donde afirma que relativamente pronto estaremos viendo el fin del  trabajo, de la privacidad, de las cosas, del dinero, de  los conductores de  autos y otros medios de transporte; el fin de la globalización, de  los idiomas, y hasta de la muerte. La obra transcurre en la misma medida en que van cambiando las cosas, sin darnos cuenta.

A comienzo de los años 70 Alvin Toffler escribió “El Shock del Futuro” que le dio la vuelta al mundo y vendió más de seis millones, donde nos hablaba de  cambios muy rápido en poco tiempo sin percibirlo.

En muchos países la “cuarta revolución industrial” marcha aceleradamente logrando éxitos extraordinarios en términos de desarrollo científico y tecnológico, pero en otros el subdesarrollo sigue prevaleciendo por la falta de visión, la torpeza y estupidez de los políticos, como la República Dominicana. Y eso, como advirtiera Oppenheimer, es la muerte.

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