China le demuestra a EEUU quién manda en el mar de China Meridional

El incidente que se produjo entre el destructor estadounidense USS Decatur y el buque militar chino Luyang en el mar de China Meridional demostró que Pekín es capaz de completar su táctica diplomática con acciones militares. Es algo en lo que muchos seudoexpertos hasta la fecha no han creído, escribe la periodista Irina Alksnis.

La Armada de EEUU comunicó que el buque militar chino Luyang se acercó a una distancia de 41 metros al destructor estadounidense USS Decatur en el mar de China Meridional. Como resultado, la nave estadounidense tuvo que maniobrar para evitar la colisión.

“Es el primer caso de este tipo (…) y tiene una especial importancia si se toma en cuenta que anteriormente Pekín no permitió a un buque de desembarco estadounidense entrar en el puerto de Hong Kong”, escribe la periodista en su artículo para Sputnik.

Durante muchos años el mundo había estado observando cómo Pekín, consecuentemente, trataba de evitar involucrarse en las confrontaciones y utilizar su componente militar. Como resultado, empezó a surgir un género de psicoanálisis político local en los medios de comunicación. Los autores de estos artículos explicaban la similar cautela de China con un trauma psicológico que le quedó al país asiático a raíz de las anteriores campañas militares que acabaron sin éxito.

De acuerdo con estos expertos, un Estado no puede reclamar el estatus de una superpotencia y tener un dominio global si sus herramientas militares no funcionan apropiadamente. Más tarde o más temprano absolutamente todos los países con serias ambiciones en la arena internacional recurrirán a la fuerza militar.

Desde los años 70, Tokio y Pekín mantienen una disputa en el mar de China Oriental por las islas Senkaku, como se conocen en Japón, o Diaoyu, según su denominación china. Pekín busca tomar una posición dominante en este rincón del planeta lo que, claro está, preocupa a los países vecinos.

Sin embargo, la periodista destaca que es EEUU el que opone mayor resistencia a China dado que percibe el fortalecimiento del país asiático como una amenaza a su hegemonía en la región. Como consecuencia, se habían hecho habituales las noticias en los últimos años de que uno u otro buque militar estadounidense se había acercado a las islas en disputa y que China había protestado y había reclamado dejar de realizar estas acciones.

“No es sorprendente que a fin de cuentas las simples protestas de Pekín empezaran a percibirse como una debilidad. Por eso es tan importante este incidente en el que el buque chino prácticamente había empujado al destructor estadounidense fuera de las aguas en disputa. De esta manera, China demostró quién es el amo en la casa y completó su habitual retórica diplomática con un argumento militar”, enfatiza la periodista.Este incidente en la confrontación entre EEUU y China señala que Pekín ha dejado de evitar el conflicto de una manera pasiva, ha empezado  a mostrar más dureza y preparación para usar la fuerza a la hora de defender sus intereses.

“Este incidente abiertamente insinúa a todos los sinólogos y expertos militares locales en materia militar que anteriormente, si Pekín no aplicó la fuerza no fue por causa de los temores o la falta de voluntad política que tenían las autoridades chinas frente a una confrontación militar, sino debido al enfoque tradicional de China.  Según este enfoque, Pekín prefiere prepararse de forma muy minuciosa antes  de enzarzarse en una pelea”, concluye Alksnis.

Sputnik

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