Las filtraciones sobre las armas hipersónicas enojan al FSB ruso

El Servicio Federal de Seguridad (FSB, en ruso) está investigando las posibles fuentes de la filtración de los datos clasificados sobre las pruebas de los misiles hipersónicos Kinzhal a la inteligencia estadounidense. Los agentes localizaron a los supuestos responsables en un importante centro de investigación que forma parte del proyecto.

La información sobre los éxitos en el programa de ensayos del novedoso proyectil hipersónico ruso surgió el 13 de julio en la página web de la cadena CNBC.

Dicha publicación contribuyó a un cambio de percepción sobre la disponibilidad operativa de los misiles rusos, en gran medida porque las fuentes citadas se declararon cercanas a la inteligencia de EEUU.

Mientras la Defensa de Rusia ella misma suele divulgar información y vídeos dedicados a su innovador armamento, la aparición ‘no autorizada’ de información sensible sobre proyectos en marcha atrajo la atención del FSB, que inmediatamente lanzó una investigación de cómo los datos podrían haber caído en manos de la inteligencia extranjera.

Los primeros resultados de la investigación, revelados por el periódico Kommersant, llevaron a los agentes al centro de investigación Tsniimash, parte de Roscosmos pero en un contacto muy estrecho con la empresa desarrolladora de los Kinzhal. Las competencias científicas del centro se concentran en el área de la durabilidad y aerodinámica de los aparatos y cohetes espaciales.

El FSB valora que unos empleados de Tsniimash filtraron a los servicios de inteligencia extranjeros unos datos clasificados sobre los resultados de los proyectos de Rusia en el campo del armamento hipersónico.

El servicio federal abrió un expediente sobre alta traición y está investigando a una docena de empleados sospechosos del acto.

Según una fuente cercana a la investigación citada por Kommersant, “se sabe que unos empleados de Tsniimash entregaron los datos; las consecuencias serán inéditas, los despidos serán solo el inicio ya que van a rodar muchas cabezas”.

Esto significa que las personas que no consiguieron prevenir la filtración se quedarán sin su puesto.

La tendencia está de vuelta

“El espionaje en el ámbito industrial y militar es una cosa que existe desde que existen las armas mismas. Es una forma de guerra, al igual que una guerra económica o mediática”, valoró el experto militar ruso Alexéi Leónkov en un comentario para Svobodnaya Pressa.

Incluso en tiempos de la URSS, cuando el nivel de protección de los secretos estatales era muy alto, y no existían métodos digitales contemporáneos para transmitir los datos ‘robados’, los agentes extranjeros de vez en cuando lograban apoderarse de secretos militares, recordó Leónkov.

En los noventa en Rusia toda esta práctica se desmanteló, y solo ahora, con la aparición de proyectos realmente innovadores, resulta que es hora de restablecer medidas de seguridad más fuertes.

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En cuanto al aspecto psicológico de alta traición, el experto lamentó que en cualquier situación y bajo cualquier restricción, “habrá gente dispuesta a asumir el riesgo y traicionar a su país para enriquecerse”.

Estas tendencias son más prominentes en personas con posturas críticas hacia su Estado, lo que en combinación con la avaricia puede crear un riesgo para los secretos estatales.

“Esto se puede combatir solo con un proceso de selección más atento y riguroso” de los candidatos a puestos con acceso a información delicada, algo que ahora se hace más importante, concluyó el experto.

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