Tanquero iraní arde por tercer día en mar de China, viento y olas enormes complican rescate

PEKÍN/SEÚL (Reuters) – Fuertes vientos, gigantescas olas y gases tóxicos impedían que decenas de barcos de rescate puedan localizar a navegantes desaparecidos de un tanquero accidentado en el Mar de China Oriental y extinguir las llamas de un incendio en la embarcación que lleva tres días.

Las malas condiciones, junto con lluvias y olas de 3 metros, frustraban los esfuerzos por apagar el fuego y buscar a 31 tripulantes del tanquero aún perdidos, dijo en un comunicado el martes el ministerio de Transporte chino. El cuerpo de un tripulante fue hallado el lunes en el agua, cerca del buque.

Las llamas obligaban al equipo de búsqueda y rescate de la Guardia Costera de Corea del Sur a permanecer a unas 3 millas (4,8 kilómetros) del tanquero, dijeron a Reuters dos funcionarios surcoreanos.

El Gobierno chino dijo el martes que no había encontrado un derrame de petróleo a “gran escala”, y que el crudo ultra liviano -conocido como condensado- ardía o se evaporaba tan rápido que dejaría pocos residuos -menos de 1 por ciento- en cinco horas de filtración.

No obstante, el condensado es altamente volátil cuando se expone al aire y al agua, por lo que crece la preocupación de que el tanquero pueda explotar y hundirse, mientras una flotilla de 13 embarcaciones de búsqueda y rescate rastrean un área de 3.100 kilómetros cuadrados para localizar a la tripulación.

El tanquero Sanchi (IMO:9356608), del importante operador petrolero iraní National Iranian Tanker Co, colisionó el sábado con el CF Crystal (IMO:9497050), que transportaba granos desde Estados Unidos, a unos 300 kilómetros de la costa china cerca de Shanghái.

El Sanchi trasladaba 136.000 toneladas de condensado a Corea del Sur, equivalentes a cerca de 1 millón de barriles de un valor aproximado de 60 millones de dólares.

Aún se desconoce el tamaño del derrame y la magnitud del daño ambiental, aunque el desastre podría ser el peor desde 1991, cuando 260.000 toneladas de crudo se esparcieron por la costa de Angola.

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