Atemoriza a Washington la aparición de los misiles Kalibr rusos en todos los posibles escenarios de guerra

El recién lanzamiento del Kalibr en el mar de Barents tomó desprevenido a Occidente. No obstante, es solo una señal de que Rusia —si es necesario— defenderá su seguridad nacional a toda costa, escribe el columnista de Sputnik, Alexandr Jrolenko.

En su nuevo artículo el autor recuerda que a mediados de agosto el submarino nuclear polivalente Severodvinsk llevó a cabo exitosamente el lanzamiento del misil de crucero Kalibr desde posición sumergida. El blanco se encontraba a una distancia de cerca de 600 kilómetros del sitio.

El lanzamiento se realizó con alta precisión y con la confirmación de todos los parámetros técnicos y de vuelo. Además, la tripulación del sumergible mostró su espectacular profesionalismo.

La práctica de este tipo de tareas es la implementación de los fundamentos de la política estatal de Rusia en materia de actividades navales para el periodo hasta 2030. El presidente del país, Vladímir Putin, aprobó este documento en julio de 2017.

De esta manera, a partir de ahora, Rusia tiene la intención de resistir a las aspiraciones expansivas de Occidente tanto en aire como en mar, sostiene Jrolenko.

“El mencionado documento califica el deseo de EEUU de controlar las aguas internacionales como amenaza para la seguridad nacional de Rusia”, explica.

Un impacto del misil de crucero ruso Kalibr contra un almacén de los terroristas en Siria el 22 de junio de 2017 (captura de pantalla)

A pesar de la superioridad cuantitativa de la Marina de EEUU, Moscú, con cada lanzamiento de misiles, “confirma la rígida necesidad de tener en cuenta sus intereses”.

Rusia está lista para aumentar su presencia militar en el océano mundial, además de la cuota de importaciones de armas navales. El sistema de misiles Kalibr es una excelente opción que no viola el Tratado INF que prohíbe los misiles balísticos y de crucero —tanto convencionales, como nucleares— cuyo alcance sea de entre 500 y 5.500 kilómetros.

El submarino nuclear Severodvinsk y el sistema de misiles Kalibr son “altas tecnologías”, la posesión de las cuales es un “honor para cualquier país” y “fortalece de manera significativa la soberanía estatal”, según el autor.

Aplicación de combate

El misil de crucero lanzado desde Severodvinsk alcanzó el blanco, al cubrir un trayecto muy complejo entre el mar Blanco y el de Barents.

La serie de misiles Kalibr es un arma de alta precisión, diseñada para operar en condiciones climáticas duras contra blancos estacionarios tanto marítimos como terrestres. Son los centros de mando y control, almacenes de armamento y combustible, aeródromos e instalaciones portuarias. Asimismo, los Kalibr pueden portar ojivas agua-tierra, aire-tierra y tierra-tierra.

“Desde el primer día de uso masivo, los misiles Kalibr cruzaron los trayectos más difíciles a través del territorio de varios países, alcanzando los blancos con una precisión espectacular, sin que los sistemas de defensa aérea enemigos los detectaran”, detalla el autor.

El Departamento de Estado de EEUU anunció en aquel momento que se preocuparía si Rusia compartiera este modelo con Irak. Tal reacción de Washington se debió a las capacidades bélicas de los Kalibr en materia de descentralización de los sistemas de armas, de orientación y de control, destaca el autor.

De acuerdo con el concepto de combate en múltiples ámbitos (Multi-Domain Battle) que consiste en llevar a cabo operaciones de ataque simultáneas en una variedad de áreas —en tierra, mar, aire, espacio, ciberespacio y espectro electromagnético—, el “Ejército estadounidense no es capaz de contener o vencer a un adversario igual en fuerza”, apunta Jrolenko citando a los representantes del Pentágono.

“De esta manera, gracias al Kalibr de base marítima, un enemigo potencial de Rusia resulta vulnerable en cualquier ámbito de combate”, profundiza el autor.

El sistema incluye modificaciones antibuque de largo alcance 3M-54/3M-54-1 de 200 kilógramos de peso de ojiva, y los misiles de crucero de largo alcance 3M-14 de 400 kilógramos de peso de ojiva. Su velocidad máxima alcanza los 700 metros por segundo. El misil puede cubrir distancias de más de 2.000 kilómetros.

Secretos de la navegación

La idea básica de los misiles de crucero es el lanzamiento más allá del alcance de las defensas aéreas del enemigo con el fin de tomarlo por sorpresa y no exponerse a un contraataque. Al mismo tiempo, el principal problema técnico consiste en la capacidad de los misiles de crucero de volar miles de kilómetros a lo largo de la ruta prevista y de alcanzar el objetivo con alta precisión desde cualquier dirección.

Jronlenko especifica que a mediados del siglo XX, el piloto automático basado en el giroscopio trazó la ruta, mientras el anemómetro se encargó de la distancia hasta el blanco con precisión de una milla. Más tarde, con el fin de evitar los errores inerciales, se comenzaron a utilizar los sistemas de navegación digital que permiten subir a la memoria los mapas del terreno.

No obstante, en la actualidad las cosas son mucho más complicadas debido a que los misiles de crucero cubren un trayecto indirecto sobre un terreno único o una superficie relativamente plana, que el sistema de navegación no puede reconocer.

La integración de los receptores GPS en los misiles de crucero estadounidenses, que tuvo lugar en la década de los años 80, permitió corregir los errores de vuelo inerciales, independientemente del terreno y las condiciones climáticas. No obstante, la débil resistencia a las interferencias intencionales prácticamente elimina las ventajas del GPS.

Los misiles de crucero estadounidenses modernos utilizan el sistema de paquete que incluye tanto el GPS y la navegación inercial, además de las llamadas ‘antenas inteligentes’.

En el segmento final del vuelo de los misiles, EEUU utiliza también las cámaras de imágenes térmicas para reconocer de manera automática los blancos estacionarios y móviles, explica Jrolenko.

“El desarrollo de la navegación de los misiles de crucero tiene como objetivo ampliar la gama de sensores, aumentar la autonomía y la fiabilidad de los sistemas”, sostiene.

El misil de crucero ruso 3M-14E del Kalibr emplea los sistemas de navegación y algoritmos más avanzados. Está equipado con un sistema de orientación combinado y autónomo. El control se basa en el sistema de navegación inercial que incluye un radioaltímetro que mide la atura entre el avión y el terreno, además de un receptor de navegación por satélite (GLONASS o GPS).

La corbeta Steregushiy (izquierda), el destructor Nastoychiviy y la fragata Almirante Gorshkov (derecha) en la base naval rusa en Kaliningrado

El radioaltímetro asegura el vuelo en el modo del seguimiento del terreno debido al mantenimiento preciso de la altitud: no supera los 20 metros sobre el mar, y oscila entre los 50 y los 150 metros sobre la tierra, bajando a los 20 metros al acercarse al objetivo.

La navegación realiza una trayectoria compleja, y el misil es capaz de eludir los sistemas de defensa aérea enemigos y un terreno obstaculizado gracias a la posibilidad de introducir cambios en el rumbo. En la sección final de la ruta, la tercera etapa se separa y pasa a través de la defensa aérea enemiga a velocidad supersónica. Luego, la ojiva autoguiada capta el objetivo.

“¿No será una obra de arte, una poesía y una sinfonía de la poderosa Rusia? Mientras tanto, el atareado día polar de Severodvinsk no ha terminado, le esperan nuevos lanzamientos”, concluye el autor.

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